lunes, julio 16, 2007
8 cosas, 8
Me pasa Imperator el relevo para hacer este meme, a lo cual me dispongo: Reglas:
A. Cada jugador comienza con un listado de 8 cosas.
B. Tienen que escribir esas 8 cosas en su blog y junto con las reglas del juego.
C. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar y anotar sus nombres o el nombre de su blog
1- Me desagrada bastante hablar por teléfono. Es un medio que sólo utilizo cuando realmente tengo que decir algo y asegurarme una respuesta. Si no puedo hablar con la persona cara a cara, prefiero mil veces el e-mail o un SMS.
2- Soy noctámbula, apuro la noche todo lo que puedo y duermo de día, me gusta la soledad de la noche para leer o jugar tranquila. De pequeña en casa siempre decían que de mayor sería panadera :)
3- Estudié 3 años de piano. Me gustaba, aunque no lo suficiente como para sacrificarme tanto como requiere la música, era muy jovencita y lo dejé. En realidad le gustaba más a mi madre que a mí.
4- Soy una completa negada para el dibujo. En general soy nefasta con las representaciones espaciales, pero si he de representar yo algo con un lápiz estoy perdida. Es grave, siendo mi padre actor y poeta, mi hermano músico y escultor y mi hija dibujante, evidentemente los genes artistas se han saltado una generación.
5- Estuve a punto de palmarla a los 5 ó 6 años, de una hepatitis grave que se complicó con cirrosis, regalo de los tiempos en que las jeringuillas eran reutilizables y se desinfectaban con un algodón empapado de alcohol. Pasé un año en cama, con la tripa como un niño del Biafra.
6- Me encantan las labores de aguja, coso y hago punto, ganchillo y bordado desde los 6 años. He hecho desde mi vestido de novia a infinidad de ropa a mis niños, trajes a mi padre o disfraces a los amigos. Claro que tambien me gusta coger el taladro y la sierra de calar, me encanta trabajar con las manos.
7- Tengo sueños lúcidos. O sea, normalmente sé que estoy soñando y cuando me desagrada puedo despertar adrede, aunque no puedo controlar lo que sueño. Al parecer es una cualidad bastante apreciada y hay quien se entrena con técnicas, a mí me resulta curioso porque no es para tanto.
8- Le tengo manía a la gente maniática. Me ponen nerviosa las costumbres irracionales, las supersticiones, el hacer cosas sin una razón real.
Lo difícil va a ser pasarle esto a 8 personas a quienes no les haya llegado ya por otro lado y que les apetezca ponerse a pensar. Probaremos con Nilrem, Hari Seldon, Beor, Lumen Dei, Dilettante (no lo va a hacer, pero me gustaría tanto...), Nur, Chikago y Zenchi. A ver si hay suerte, tengo curiosidad :)
No hagais ni caso a la edición tan rara de la entrada, el Blogger está puñetero.
jueves, julio 12, 2007
Una lista más, Harry sin spoilers y otros.
He inaugurado un botón en el menú de la izquierda que sirve para saber qué caprichos me rondan por la cabeza en estos momentos, es un invento útil como dice Imperator y está bastante de moda. Soy bastante monotemática con esos deseos como vereis y además son pocos, pero a ver qué pido cuando ya tengo o puedo conseguir gratis prácticamente todo el material ausiovisual que necesito y los libros que quiero los compro en el momento en que me lo pide el cuerpo, no espero a que me los regalen. Pues solo me quedan cuatro cosas que me encantan pero que voy dejando, y los deseos intangibles, que son muchos, grandes, y no hay lista lista que los incluya.
El día 30 volveré a ponerme un poco de mala leche como cada año por estas fechas, no por cumplir años, eso no es motivo de preocupación para mí al menos de momento, sino por lo que ocurre este día y que me jode más de lo que quiero admitir.
En mi sector de trabajo somos cuatro compañeras, trabajamos, charlamos y almorzamos juntas, nos llevamos bien dentro del límite de ser compañeras de trabajo. Ellas sí son amigas entre sí, pero es que tienen veintipocos años y evidentemente tienen más en común que conmigo, que si los novietes, la ropa, el móvil, el botelleo y resto de cosas propias de la edad que amí me aburren. Para un rato está bien pero no más, pero trabajamos bien juntas y es lo importante. Y yo para ellas soy alguien a quien preguntar si "vigilante" se escribe con "g" o con "j" o cualquier otro problema cotidiano del mismo calibre.
Pero claro, cuando llega el cumpleaños de alguna de ellas monta una fiesta en su casa (a la que yo nunca estoy invitada por la diferencia de edad), pero en cambio sí estoy invitada a poner dinero para el regalo. Cada año participo en la colecta para el regalo de la cumpleañera de turno, cada día siguiente me cuentan con pelos y señales lo bien que se lo pasaron en la fiesta, y cada 30 de Julio cuando llega mi cumpleaños... o están de vacaciones o no se han acordado.
Chicas, chicas, chicas... No se me ocurriría ir a una fiesta de veinteañeras a hablar de si Pepito me gusta o no me gusta, me moriría de aburrimiento y además sé que si me invitaran sería por obligación, pero sería un detalle que me dieran la oportunidad de decir "Gracias, pero no". Y ya que desaparecen del mapa cuando llega mi cumpleaños, sería otro detalle dejar de pedirme pasta para comprar el regalo de otra, año tras año. Creo que ya os he hablado de hasta qué punto me revienta la desconsideración humana, pues este caso es de lo mejorcito que he encontrado.
Y anoche fui, cómo no, al estreno de Harry Potter y la Orden del Fénix. Ante todo decir que soy una fanática del mundo de Harry Potter, que no de Harry Potter.
La película me gustó mucho, la disfruté, tanto más cuanto más conseguí olvidarme de que detrás había un libro fantástico. Es una película entretenida, trepidante pero no sobrecargada, creo que gustará mucho a los seguidores de las PELÍCULAS de Harry Potter. Por más que se diga, es imposible olvidar que es una adaptación literaria y además de uno de mis libros adorados, y lo mejor que puede decirse de la adaptación es que no está mal.
Meter semejante tocho de 900 páginas en poquito más de dos horas lamentablemente implica que no van a eliminar sólo las escenas prescindibles. El final acojonante del libro se ve demasiado reducido, obviando injustamente la importancia de unos personajes que merecían más atención y que pasan prácticamente desapercibidos. Con los segundos que le sobran al puto beso del niño, podían haber hecho cincuenta cosas mejores.
Un cierto desperdicio de buenos actores que apenas salen en dos escenas y alguno incluso ni habla, aunque para compensar hemos descubierto a una Imelda Staunton que desempeña muy bien el papel de la asquerosa Dolores Umbridge (aún se puede ser más asquerosa, sin duda), y sobre todo una Evanna Lynch que hizo un absolutamente perfecta Luna Lovegood. Gary Oldman... en fin, yo es que a ese hombre le arrancaría a bocados los pelos del bigote, es un verdadero camaleón. ¿Qué digo camaleón? Es un Mortadelo.
Y una pedazo web que he encontrado hace poco, no sé si conoceis la tienda pero yo babeo con ella.
Meteos en la sección de películas y flipad con vuestras reproducciones favoritas. Yo lo quiero todoo ¡¡¡
El día 30 volveré a ponerme un poco de mala leche como cada año por estas fechas, no por cumplir años, eso no es motivo de preocupación para mí al menos de momento, sino por lo que ocurre este día y que me jode más de lo que quiero admitir.
En mi sector de trabajo somos cuatro compañeras, trabajamos, charlamos y almorzamos juntas, nos llevamos bien dentro del límite de ser compañeras de trabajo. Ellas sí son amigas entre sí, pero es que tienen veintipocos años y evidentemente tienen más en común que conmigo, que si los novietes, la ropa, el móvil, el botelleo y resto de cosas propias de la edad que amí me aburren. Para un rato está bien pero no más, pero trabajamos bien juntas y es lo importante. Y yo para ellas soy alguien a quien preguntar si "vigilante" se escribe con "g" o con "j" o cualquier otro problema cotidiano del mismo calibre.
Pero claro, cuando llega el cumpleaños de alguna de ellas monta una fiesta en su casa (a la que yo nunca estoy invitada por la diferencia de edad), pero en cambio sí estoy invitada a poner dinero para el regalo. Cada año participo en la colecta para el regalo de la cumpleañera de turno, cada día siguiente me cuentan con pelos y señales lo bien que se lo pasaron en la fiesta, y cada 30 de Julio cuando llega mi cumpleaños... o están de vacaciones o no se han acordado.
Chicas, chicas, chicas... No se me ocurriría ir a una fiesta de veinteañeras a hablar de si Pepito me gusta o no me gusta, me moriría de aburrimiento y además sé que si me invitaran sería por obligación, pero sería un detalle que me dieran la oportunidad de decir "Gracias, pero no". Y ya que desaparecen del mapa cuando llega mi cumpleaños, sería otro detalle dejar de pedirme pasta para comprar el regalo de otra, año tras año. Creo que ya os he hablado de hasta qué punto me revienta la desconsideración humana, pues este caso es de lo mejorcito que he encontrado.
Y anoche fui, cómo no, al estreno de Harry Potter y la Orden del Fénix. Ante todo decir que soy una fanática del mundo de Harry Potter, que no de Harry Potter.
La película me gustó mucho, la disfruté, tanto más cuanto más conseguí olvidarme de que detrás había un libro fantástico. Es una película entretenida, trepidante pero no sobrecargada, creo que gustará mucho a los seguidores de las PELÍCULAS de Harry Potter. Por más que se diga, es imposible olvidar que es una adaptación literaria y además de uno de mis libros adorados, y lo mejor que puede decirse de la adaptación es que no está mal.
Meter semejante tocho de 900 páginas en poquito más de dos horas lamentablemente implica que no van a eliminar sólo las escenas prescindibles. El final acojonante del libro se ve demasiado reducido, obviando injustamente la importancia de unos personajes que merecían más atención y que pasan prácticamente desapercibidos. Con los segundos que le sobran al puto beso del niño, podían haber hecho cincuenta cosas mejores.
Un cierto desperdicio de buenos actores que apenas salen en dos escenas y alguno incluso ni habla, aunque para compensar hemos descubierto a una Imelda Staunton que desempeña muy bien el papel de la asquerosa Dolores Umbridge (aún se puede ser más asquerosa, sin duda), y sobre todo una Evanna Lynch que hizo un absolutamente perfecta Luna Lovegood. Gary Oldman... en fin, yo es que a ese hombre le arrancaría a bocados los pelos del bigote, es un verdadero camaleón. ¿Qué digo camaleón? Es un Mortadelo.
Y una pedazo web que he encontrado hace poco, no sé si conoceis la tienda pero yo babeo con ella.
Meteos en la sección de películas y flipad con vuestras reproducciones favoritas. Yo lo quiero todoo ¡¡¡
martes, julio 03, 2007
Ya estamos todos
Ya ha vuelto mi chica, contando maravillas de su primer gran viaje sola. Está todavía medio loca, contando a todas horas anécdotas de estas dos semanas en Alemania, de lo diferente que es todo, de lo maravillosa que es la familia con la que se ha alojado... No va a olvidar esta experiencia en la vida, como yo no he olvidado mi intercambio a Francia. Olvidas los detalles, olvidas hasta los hechos, pero no olvidas nunca las sensaciones.
Tres de las cosas más curiosas que me ha contado: el nombre Raquel al parecer es impronunciable para los germanos, así que durante estos quince días ha sido "Gajel". Gajel por aquí, Gajel por allá. Seguro que Gorpik tiene que saber algo de esto :)
Como cumplió allí los 16 años, su amiga Steffi y otros compañeros le prepararon una maravillosa fiesta sorpresa, con el detalle de que se esforzaron en cantarle el Cumpleaños Feliz en español, con más voluntad que resultado. Creo que sonó algo así como " guubbeeaayyo zeeddii". Ella se emocionó de todas formas.
Steffi, que es la chica más dulce de la tierra, se ha pasado estas dos semanas haciendo de traductora simultánea ininterrumpidamente para que Raquel pudiera comunicarse con todo el mundo, ha debido terminar agotada y con algún pequeño cortocircuito neuronal, porque a veces le daba las buenas noches a su madre en español o le hablaba a Raquel en alemán. Está haciendo las prácticas para el carnet de conducir, y un día Raquel se fue con ella en el coche. En un momento dado, el profesor dio un frenazo y empezó a echarle una bronca, y Steffi tambien cabreada suelta de golpe: "¡Pero si no había nada!". El profesor se quedó con cara de gili y Raquel partiéndose el pecho de la risa, porque Steffi no se había dado cuenta de que lo había dicho en español.
En fin, se lo ha pasado como una enana y se ha comprado mucha ropa rara. Tenía muchas ganas de que volviera, pero por otra parte me daba pena que se le acabara ya el chupe. Si les parece bien, espero que repitan intercambio el año que viene, les irá aún mejor porque Raquel va a empezar a estudiar alemán.
Y yo cumplo 38 años el 30 de este mes. En casa están conspirando Bactering y los chicos para regalarme algo y no sé que es. Me hace ilusión.
Tres de las cosas más curiosas que me ha contado: el nombre Raquel al parecer es impronunciable para los germanos, así que durante estos quince días ha sido "Gajel". Gajel por aquí, Gajel por allá. Seguro que Gorpik tiene que saber algo de esto :)
Como cumplió allí los 16 años, su amiga Steffi y otros compañeros le prepararon una maravillosa fiesta sorpresa, con el detalle de que se esforzaron en cantarle el Cumpleaños Feliz en español, con más voluntad que resultado. Creo que sonó algo así como " guubbeeaayyo zeeddii". Ella se emocionó de todas formas.
Steffi, que es la chica más dulce de la tierra, se ha pasado estas dos semanas haciendo de traductora simultánea ininterrumpidamente para que Raquel pudiera comunicarse con todo el mundo, ha debido terminar agotada y con algún pequeño cortocircuito neuronal, porque a veces le daba las buenas noches a su madre en español o le hablaba a Raquel en alemán. Está haciendo las prácticas para el carnet de conducir, y un día Raquel se fue con ella en el coche. En un momento dado, el profesor dio un frenazo y empezó a echarle una bronca, y Steffi tambien cabreada suelta de golpe: "¡Pero si no había nada!". El profesor se quedó con cara de gili y Raquel partiéndose el pecho de la risa, porque Steffi no se había dado cuenta de que lo había dicho en español.
En fin, se lo ha pasado como una enana y se ha comprado mucha ropa rara. Tenía muchas ganas de que volviera, pero por otra parte me daba pena que se le acabara ya el chupe. Si les parece bien, espero que repitan intercambio el año que viene, les irá aún mejor porque Raquel va a empezar a estudiar alemán.
Y yo cumplo 38 años el 30 de este mes. En casa están conspirando Bactering y los chicos para regalarme algo y no sé que es. Me hace ilusión.
lunes, junio 18, 2007
Más cables sueltos
Qué quereis, de momento no tengo nada que se pueda contar en más de 150 palabras...
- Mi princesita gótica ya está en tierras germanas. El domingo la despedimos y el corazón se me hizo una bola de puré al verla ir sola y desorientada con su maleta enorme por los pasillos del aeropuerto, y Ana y yo llorando como plañideras. Todo va bien, la familia con la que está es encantadora, el pueblo es de cuento de hadas y mi niña es una campeona que se va a comer Alemania con tomate. Pero cuando el polluelo abre las alitas y prueba a volar fuera del nido te das cuenta de que tú no estabas preparada para eso, y resulta que duele una barbaridad. Putos genes.
Un detalle simpático: los kilos de sobrepeso en la maleta que produjeron sus super-botas me han costado unos 100 euros, exactamente lo mismo que el billete del avión.
- Estoy participando de una experiencia gratificante y muy divertida: enseñar español a un japonés vía internet. Cada semana preparo una lección escrita y la transcribo grabándola en mp3, propongo unos ejercicios sencillos y el chico me los envía resueltos, le voy corrigiendo errores, etc.
Habla inglés muy bien y francés regular, justo al revés que yo, así que utilizamos esos idiomas como lengua común y nos sirve de práctica a los dos. Tambien me enseña algo de japonés (ya sabeis que a todos los tontos les da por algo a mí me ha dado por Japón), más que nada porque se siente obligado a corresponderme, pero de momento no le dejo porque el pobre apenas tiene tiempo para leer el correo dos veces a la semana.
Me resulta muy divertido enseñarle a pedir en un restaurante, a preguntar por una calle, escribir frases y grabarlas. Y el chico encima es simpático.
- Qué alegría pa mi body. Acabo de leer que van a rodar la película del que fue mi gran héroe de los 6 a los 7 años, cuando le birlé la colección completa de comics de Marvel a mi hermano mayor, y que nunca volví a leer porque la vendió al poco: THOR, el dios del trueno, el único inmortal de los super héroes, con su melena rubia, su martillo y su cornamenta. Me trae unos recuerdos... por otra parte no quiero ni imaginarme cómo van a llevar eso a la pantalla sin que quede ridículo.
- El Acer Palmatum sigue creciendo y está precioso. Ya puede estarlo el cabrón si lo cuido mejor que a mis hijos, hasta lo riego con agua mineral. La próxima entrada irá de fotos.
- Mi princesita gótica ya está en tierras germanas. El domingo la despedimos y el corazón se me hizo una bola de puré al verla ir sola y desorientada con su maleta enorme por los pasillos del aeropuerto, y Ana y yo llorando como plañideras. Todo va bien, la familia con la que está es encantadora, el pueblo es de cuento de hadas y mi niña es una campeona que se va a comer Alemania con tomate. Pero cuando el polluelo abre las alitas y prueba a volar fuera del nido te das cuenta de que tú no estabas preparada para eso, y resulta que duele una barbaridad. Putos genes.
Un detalle simpático: los kilos de sobrepeso en la maleta que produjeron sus super-botas me han costado unos 100 euros, exactamente lo mismo que el billete del avión.
- Estoy participando de una experiencia gratificante y muy divertida: enseñar español a un japonés vía internet. Cada semana preparo una lección escrita y la transcribo grabándola en mp3, propongo unos ejercicios sencillos y el chico me los envía resueltos, le voy corrigiendo errores, etc.
Habla inglés muy bien y francés regular, justo al revés que yo, así que utilizamos esos idiomas como lengua común y nos sirve de práctica a los dos. Tambien me enseña algo de japonés (ya sabeis que a todos los tontos les da por algo a mí me ha dado por Japón), más que nada porque se siente obligado a corresponderme, pero de momento no le dejo porque el pobre apenas tiene tiempo para leer el correo dos veces a la semana.
Me resulta muy divertido enseñarle a pedir en un restaurante, a preguntar por una calle, escribir frases y grabarlas. Y el chico encima es simpático.
- Qué alegría pa mi body. Acabo de leer que van a rodar la película del que fue mi gran héroe de los 6 a los 7 años, cuando le birlé la colección completa de comics de Marvel a mi hermano mayor, y que nunca volví a leer porque la vendió al poco: THOR, el dios del trueno, el único inmortal de los super héroes, con su melena rubia, su martillo y su cornamenta. Me trae unos recuerdos... por otra parte no quiero ni imaginarme cómo van a llevar eso a la pantalla sin que quede ridículo.
- El Acer Palmatum sigue creciendo y está precioso. Ya puede estarlo el cabrón si lo cuido mejor que a mis hijos, hasta lo riego con agua mineral. La próxima entrada irá de fotos.
martes, junio 12, 2007
Lavado de cara.
Sí, ya, le hacía falta un buen cambio de look a esto. No es que le diera demasiada importancia, el blog me hace el papel que me hace y así ha permanecido más de dos años, pero lo cierto es que ya puestos si está bonito y legible mejor. Mentira, es que hoy me aburría mucho y me he puesto a jugar con el Blogger.
Y ahora que ya sé qué superhéroe es cada uno...MWAHAHAHA
Your results:
You are Mystique
Click here to take the Super Villain Personality Test
Oye, bastante mejor que la coñazo de Supergirl que me había salido con el test de los buenos.
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| Sometimes motherly, sometimes a beautiful companion, but most of the time a deceiving vixen. |
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lunes, junio 11, 2007
Teletipos
- Raquel se marcha este domigo a Alemania. Intento no comportarme como una mamá paranoica, pero es que esto no es una excursión del cole, se va sola a un pais desconocido, en avión y para dos semanas. Estoy medio histérica, no solo porque tengo miedo sino porque la voy a echar terriblemente de menos. Llena tanto la casa con su presencia, su risa, su voz grave y el ruido de sus botas... Se ha ganado un descanso y un premio, hace dos semanas que no sale de su habitación por los exámenes finales, ha pasado muchas noches sin dormir pero ha sacado 9 y pico de media en casi todo. Creo que se merece pasarlo bien este intercambio.
La que lo va a pasar aún peor que yo es su hermana, que es como su siamesa. Ya me ha pedido (sólo medio en broma) que la castigue y no la deje ir. Raquel se va con 15 años y vuelve con 16, va a cumplirlos en Bochum, Renania del Norte.
- Yo, a pesar de vivir en Murcia (o tal vez por eso), no suelo pisar la playa. El agua no es mi elemento, el sol me molesta profundamente y la arena me irrita. Este agosto nos vamos unos días a una casa en la sierra de Cuenca, a tomar el fresco y ver montañas y oir el silencio. Dioss, estoy de un soso que asusto.
- A cualquier cosa se le llama amigo. Un amigo es otra cosa, por favor.
- Mi estado de ánimo no ha mejorado. Paciencia, las circunstancias no ayudan en estos momentos, esperaremos a que cambie el tiempo.
La que lo va a pasar aún peor que yo es su hermana, que es como su siamesa. Ya me ha pedido (sólo medio en broma) que la castigue y no la deje ir. Raquel se va con 15 años y vuelve con 16, va a cumplirlos en Bochum, Renania del Norte.
- Yo, a pesar de vivir en Murcia (o tal vez por eso), no suelo pisar la playa. El agua no es mi elemento, el sol me molesta profundamente y la arena me irrita. Este agosto nos vamos unos días a una casa en la sierra de Cuenca, a tomar el fresco y ver montañas y oir el silencio. Dioss, estoy de un soso que asusto.
- A cualquier cosa se le llama amigo. Un amigo es otra cosa, por favor.
- Mi estado de ánimo no ha mejorado. Paciencia, las circunstancias no ayudan en estos momentos, esperaremos a que cambie el tiempo.
jueves, junio 07, 2007
Ella lo sabe.
Ya os conté que mi hermano menor es homosexual, aunque oficialmente nadie lo sabe en la familia o al menos no es un tema del que nadie hable. Tiene 36 años, vive solo con nuestra tía, que es una señora mayor a la que cuida, y nunca ha tenido una novia a la que conozcamos. Sí tiene en cambio gran cantidad de amigos masculinos, y yo sé que uno de ellos es J.A., su pareja desde hace más de 10 años.
Siempre he pensado que mis padres nunca llegarían a saberlo, porque no creo que mi hermano tenga intención de salir de ningún armario a costa de darles ese disgusto. Son dos personas muy tradicionalistas, muy arcaicas y mi padre concretamente creería que es lo peor que le puede pasar a un padre. Así que desde luego no se nombra el tema, que crean lo que quieran creer y que sean felices con ello, no van a cambiar ahora a los 70 años.
Mi madre vino a casa la otra tarde a ver a los nietos. Estuvimos charlando un rato (lo habitual, ella habló durante dos horas y yo hice como que escuchaba asintiendo de vez en cuando). Entre las trivialidades que contaba, salió el tema de que mi hermano tiene que hacer unas reformas en su casa y que posiblemente ella (mi madre), se lleve a la anciana esos días a su casa y que mi hermano se irá a vivir de momento a casa de J.A.
Enseguida cambió de tema como si no hubiera dicho nada importante, pero yo ya me había quedado de piedra. Me estaba reconociendo por primera vez que era consciente de que había una relación entre J.A. y mi hermano.
Entonces empecé a pensar mientras ella seguía hablando y a partir de ahí ya no escuché nada más.
Cuando mi hijo Samuel nació pasaron los meses y ella me preguntó si no pensaba bautizarlo. Le dije que no, y aquello la apenó mucho. Para ella y mi padre era importante que el niño estuviera bautizado, y aunque no me dijeron nada yo sabía que lo llevaban mal, pero no era su hijo y no les correspondía a ellos decidir.
Conforme pasaba el tiempo y de vez en cuando preguntaban si no iba a cambiar de opinión al respecto, yo empecé a sentirme mal. Trataba de ponerme en su lugar y me daba cuenta de que para ellos su nieto podía ir a algún lugar horrible si moría sin ser bautizado, y eso les causaba mucho sufrimiento, y empecé a plantearme hasta qué punto tenía derecho a hacerles ese daño. Era mi hijo, sí, pero tambien su nieto al que adoraban pero sobre el que no tenían ningún poder de decisión.
Al final pasaron cuatro o cinco años, y decidí que para mí no tenía la menor importancia que le mojaran un poco la cabeza, al niño no le importaba y en todo caso le harían una fiesta y regalos, pero para mis padres era importante, así que les dije que iba a bautizarlo y que esperaba que eso les hiciera felices. Y entonces mi madre me dijo que el niño ya era muy mayorcito, que ya no hacía falta.
- Mujer, a los niños se les bautiza de bebés, es lo que hace todo el mundo, ¿qué sentido tiene bautizarlo tan mayor? Quedaría muy extravagante...
A mi madre nunca le importó una mierda la idea cristiana del bautismo, ni el infierno para el niño. Pero le quitaba el sueño el que la gente pensara que su nieto no había pasado por el proceso standard, que fuera por libre, que llamara la atención con sus actos, que no hiciera lo que la mayoría. Conociendo a mi madre, no entiendo porqué me sorprendí ni por un segundo.
Con mi hermano sencillamente ha ocurrido lo mismo. Ella ha sabido siempre lo que él es, o lo ha sospechado. Pero mi hermano, a pesar de ser homosexual ha hecho lo correcto, NO SER UNA LOCA, no llamar la atención, ser discreto, parecer "normal". Y eso es lo importante al fin y al cabo.
Siempre he pensado que mis padres nunca llegarían a saberlo, porque no creo que mi hermano tenga intención de salir de ningún armario a costa de darles ese disgusto. Son dos personas muy tradicionalistas, muy arcaicas y mi padre concretamente creería que es lo peor que le puede pasar a un padre. Así que desde luego no se nombra el tema, que crean lo que quieran creer y que sean felices con ello, no van a cambiar ahora a los 70 años.
Mi madre vino a casa la otra tarde a ver a los nietos. Estuvimos charlando un rato (lo habitual, ella habló durante dos horas y yo hice como que escuchaba asintiendo de vez en cuando). Entre las trivialidades que contaba, salió el tema de que mi hermano tiene que hacer unas reformas en su casa y que posiblemente ella (mi madre), se lleve a la anciana esos días a su casa y que mi hermano se irá a vivir de momento a casa de J.A.
Enseguida cambió de tema como si no hubiera dicho nada importante, pero yo ya me había quedado de piedra. Me estaba reconociendo por primera vez que era consciente de que había una relación entre J.A. y mi hermano.
Entonces empecé a pensar mientras ella seguía hablando y a partir de ahí ya no escuché nada más.
Cuando mi hijo Samuel nació pasaron los meses y ella me preguntó si no pensaba bautizarlo. Le dije que no, y aquello la apenó mucho. Para ella y mi padre era importante que el niño estuviera bautizado, y aunque no me dijeron nada yo sabía que lo llevaban mal, pero no era su hijo y no les correspondía a ellos decidir.
Conforme pasaba el tiempo y de vez en cuando preguntaban si no iba a cambiar de opinión al respecto, yo empecé a sentirme mal. Trataba de ponerme en su lugar y me daba cuenta de que para ellos su nieto podía ir a algún lugar horrible si moría sin ser bautizado, y eso les causaba mucho sufrimiento, y empecé a plantearme hasta qué punto tenía derecho a hacerles ese daño. Era mi hijo, sí, pero tambien su nieto al que adoraban pero sobre el que no tenían ningún poder de decisión.
Al final pasaron cuatro o cinco años, y decidí que para mí no tenía la menor importancia que le mojaran un poco la cabeza, al niño no le importaba y en todo caso le harían una fiesta y regalos, pero para mis padres era importante, así que les dije que iba a bautizarlo y que esperaba que eso les hiciera felices. Y entonces mi madre me dijo que el niño ya era muy mayorcito, que ya no hacía falta.
- Mujer, a los niños se les bautiza de bebés, es lo que hace todo el mundo, ¿qué sentido tiene bautizarlo tan mayor? Quedaría muy extravagante...
A mi madre nunca le importó una mierda la idea cristiana del bautismo, ni el infierno para el niño. Pero le quitaba el sueño el que la gente pensara que su nieto no había pasado por el proceso standard, que fuera por libre, que llamara la atención con sus actos, que no hiciera lo que la mayoría. Conociendo a mi madre, no entiendo porqué me sorprendí ni por un segundo.
Con mi hermano sencillamente ha ocurrido lo mismo. Ella ha sabido siempre lo que él es, o lo ha sospechado. Pero mi hermano, a pesar de ser homosexual ha hecho lo correcto, NO SER UNA LOCA, no llamar la atención, ser discreto, parecer "normal". Y eso es lo importante al fin y al cabo.
martes, mayo 15, 2007
Por todos los médicos cojonudos del mundo
Como algunos sabreis (y si no, ahora ya lo sabeis), trabajo en un centro médico como recepcionista, y tengo lógicamente varios compañeros médicos. Curiosamente, cada uno de ellos parece representar un arquetipo distinto de médico, pero tienen en común que procuro tener la mínima relación posible con ninguno de ellos. Excepto con una.
Hay varios médicos a los que apenas conozco porque trabajan haciendo reconocimientos laborales a empresas en unidades móviles, y apenas portan por la clínica. Son casi invariablemente extranjeros, porque es poco menos que imposible encontrar médicos nacionales que quieran hacer eso, aparte de que mientras el listón está tan alto para acceder a la carrera en España, los títulos de los extranjeros se homologan automáticamente, con mucho papeleo pero sin prueba de conocimientos. Tenemos tres médicos rusos que apenas saben hablar español y mucho menos recetar un medicamento y sin embargo pueden ejercer sin problema alguno la medicina, pero ese es otro tema y no me extenderé porque me quemo.
En la clínica conmigo hay cuatro médicos: uno de estos rusos a la espera de conseguir la homologación del título, y mientras tanto lo mantienen entretenido con cualquier tarea que luego yo tengo que rehacer, porque no sabe leer ni escribir español. Podrían darle una caja de Plastidecores y unos folios y saldría más rentable. No sé por qué se hizo médico, no le conozco lo suficiente, pero por lo que veo ser médico en Rusia es como ser informático en Mensa.
El médico número dos es el titular. Viene a la oficina 2 ó 3 horas por semana a firmar papeles aunque en realidad se las pasa en el bar. Le importa todo una soberana mierda siempre y cuando tenga sus 4 ó 5 mil euros ingresados a primeros de cada mes. Si necesitas comentarle alguna incidencia porque le compete a él solucionarla, te dirá que se ocupará de ello en breve y lo archivará directamente en la papelera. Se hizo médico para ganar pasta, y además se las ingenió para hacerlo sin dar palo al agua.
El número tres lleva una pegatina en la frente que dice "Ríndeme pleitesía, soy DOCTOR". Para él existen dos clases de personas: los médicos y los ignorantes con los que hablar es una pérdida de tiempo. Procura que nadie olvida en ningún momento su rango y condición, por eso yo lo llamo por el diminutivo más cutre de su nombre de pila. Habla para sentar cátedra y ya lo he pillado un par de veces inventándose palabros por no reconocer que no se acuerda del nombre correcto. Se hizo médico por el prestigo social, creo que nunca ha ejercido la medicina asistencial para no mancharse. Seguramente en su casa siempre fue la última mierda y aún busca la forma de quitarse la espina.
La número cuatro es M., una mujer que trabaja a tiempo parcial. Se encarga de tareas menores pero que tiene que hacer un médico al fin y al cabo (y que el ruso no sabe y los otros dos no quieren). Los administrativos tenemos que preguntarle a menudo por la terminología médica, nombre de medicamentos, etc, y siempre te responde con normalidad, no como si fueras gilipollas sino que eres un lego en medicina. No pierde nunca la paciencia por nuestra ignorancia porque entiende que la médico es ella y es su trabajo instruirnos para que podamos hacer el nuestro. No pasa de nosotros, se interesa por su sus compañeros.
Cuando algunos de nosotros se encuentra mal o tiene algún problemilla médico, por alguna razón, todos acudimos a que M. nos recomiende algo, es la única que nos inspira confianza por la dulzura con te habla y la simplicidad con que explica las cosas, no tratando de demostrar que ella es médico y tú eres tonto.
La he visto pegarle una bronca impresionante a un empresario por no haber informado a sus empleados ecuatorianos y marroquíes de que tienen derecho a asistencia médica general, y a una mutua para accidentes laborales. Le hierve la sangre cuando vé a una embarazada (generalmente extranjera tambien), trabajando en el campo doblando el lomo, y ha cogido el teléfono para llamar a su jefe y ha montado la de dios.
Nunca olvida que detrás de cada informe de papel hay un ser humano, y que su decisión va a afectar a su vida.
Una mañana en la sala de espera, un paciente sufrió un ataque de epilepsia justo a mis pies. Mientras yo solo acertaba a meterle un bolígrafo entre los dientes para que no se mordiera (joder, es muy impresionante cuando no lo has visto nunca), M. llegó corriendo y sujetó la cabeza del paciente en su regazo para frenar las convulsiones, mientras éste le ponía perdida la falda de vómitos y babas. "No importa, no importa", decía ella.
Cuando remitió el ataque llamamos a la ambulancia mientras ella se quedó todo el rato al lado del paciente, tranquilizándolo y cogiéndole la mano para que se le fuera el susto. No necesito decir porqué M. se hizo médico, y no es que sea nueva y eso, lleva sus buenos 15 años haciendo esto.
Como estaba escrito, tenía que marcharse algún día porque una mujer así aquí dentro es como usar pan de oro como papel higiénico. Ha tenido una oferta estupenda en la que podrá ejercer como médico titular, con su especialidad y un importante aumento de sueldo. Cómo envidio a la empresa que se la lleva.
Esta mañana la hemos despedido, le hemos hecho un regalo y nos hemos dado un fuerte abrazo. Se nos han saltado un poco las lagrimillas a las dos porque ella y yo habíamos conectado especialmente bien, es la única persona con la que me identificaba en este antro que ahora se queda mucho más vacío.
Estaba toda la plantilla y no procedía, pero me hubiera gustado decirle que habría sido estupendo poder llegar a ser su amiga, y que ha sido un honor conocer a una médico de una calidad humana y profesional tan excepcional como ella. Pero como no ha sido posible, os lo digo a vosotros.
Por M. y por todos los que se hicieron médicos por la única razón que merece la pena.
Hay varios médicos a los que apenas conozco porque trabajan haciendo reconocimientos laborales a empresas en unidades móviles, y apenas portan por la clínica. Son casi invariablemente extranjeros, porque es poco menos que imposible encontrar médicos nacionales que quieran hacer eso, aparte de que mientras el listón está tan alto para acceder a la carrera en España, los títulos de los extranjeros se homologan automáticamente, con mucho papeleo pero sin prueba de conocimientos. Tenemos tres médicos rusos que apenas saben hablar español y mucho menos recetar un medicamento y sin embargo pueden ejercer sin problema alguno la medicina, pero ese es otro tema y no me extenderé porque me quemo.
En la clínica conmigo hay cuatro médicos: uno de estos rusos a la espera de conseguir la homologación del título, y mientras tanto lo mantienen entretenido con cualquier tarea que luego yo tengo que rehacer, porque no sabe leer ni escribir español. Podrían darle una caja de Plastidecores y unos folios y saldría más rentable. No sé por qué se hizo médico, no le conozco lo suficiente, pero por lo que veo ser médico en Rusia es como ser informático en Mensa.
El médico número dos es el titular. Viene a la oficina 2 ó 3 horas por semana a firmar papeles aunque en realidad se las pasa en el bar. Le importa todo una soberana mierda siempre y cuando tenga sus 4 ó 5 mil euros ingresados a primeros de cada mes. Si necesitas comentarle alguna incidencia porque le compete a él solucionarla, te dirá que se ocupará de ello en breve y lo archivará directamente en la papelera. Se hizo médico para ganar pasta, y además se las ingenió para hacerlo sin dar palo al agua.
El número tres lleva una pegatina en la frente que dice "Ríndeme pleitesía, soy DOCTOR". Para él existen dos clases de personas: los médicos y los ignorantes con los que hablar es una pérdida de tiempo. Procura que nadie olvida en ningún momento su rango y condición, por eso yo lo llamo por el diminutivo más cutre de su nombre de pila. Habla para sentar cátedra y ya lo he pillado un par de veces inventándose palabros por no reconocer que no se acuerda del nombre correcto. Se hizo médico por el prestigo social, creo que nunca ha ejercido la medicina asistencial para no mancharse. Seguramente en su casa siempre fue la última mierda y aún busca la forma de quitarse la espina.
La número cuatro es M., una mujer que trabaja a tiempo parcial. Se encarga de tareas menores pero que tiene que hacer un médico al fin y al cabo (y que el ruso no sabe y los otros dos no quieren). Los administrativos tenemos que preguntarle a menudo por la terminología médica, nombre de medicamentos, etc, y siempre te responde con normalidad, no como si fueras gilipollas sino que eres un lego en medicina. No pierde nunca la paciencia por nuestra ignorancia porque entiende que la médico es ella y es su trabajo instruirnos para que podamos hacer el nuestro. No pasa de nosotros, se interesa por su sus compañeros.
Cuando algunos de nosotros se encuentra mal o tiene algún problemilla médico, por alguna razón, todos acudimos a que M. nos recomiende algo, es la única que nos inspira confianza por la dulzura con te habla y la simplicidad con que explica las cosas, no tratando de demostrar que ella es médico y tú eres tonto.
La he visto pegarle una bronca impresionante a un empresario por no haber informado a sus empleados ecuatorianos y marroquíes de que tienen derecho a asistencia médica general, y a una mutua para accidentes laborales. Le hierve la sangre cuando vé a una embarazada (generalmente extranjera tambien), trabajando en el campo doblando el lomo, y ha cogido el teléfono para llamar a su jefe y ha montado la de dios.
Nunca olvida que detrás de cada informe de papel hay un ser humano, y que su decisión va a afectar a su vida.
Una mañana en la sala de espera, un paciente sufrió un ataque de epilepsia justo a mis pies. Mientras yo solo acertaba a meterle un bolígrafo entre los dientes para que no se mordiera (joder, es muy impresionante cuando no lo has visto nunca), M. llegó corriendo y sujetó la cabeza del paciente en su regazo para frenar las convulsiones, mientras éste le ponía perdida la falda de vómitos y babas. "No importa, no importa", decía ella.
Cuando remitió el ataque llamamos a la ambulancia mientras ella se quedó todo el rato al lado del paciente, tranquilizándolo y cogiéndole la mano para que se le fuera el susto. No necesito decir porqué M. se hizo médico, y no es que sea nueva y eso, lleva sus buenos 15 años haciendo esto.
Como estaba escrito, tenía que marcharse algún día porque una mujer así aquí dentro es como usar pan de oro como papel higiénico. Ha tenido una oferta estupenda en la que podrá ejercer como médico titular, con su especialidad y un importante aumento de sueldo. Cómo envidio a la empresa que se la lleva.
Esta mañana la hemos despedido, le hemos hecho un regalo y nos hemos dado un fuerte abrazo. Se nos han saltado un poco las lagrimillas a las dos porque ella y yo habíamos conectado especialmente bien, es la única persona con la que me identificaba en este antro que ahora se queda mucho más vacío.
Estaba toda la plantilla y no procedía, pero me hubiera gustado decirle que habría sido estupendo poder llegar a ser su amiga, y que ha sido un honor conocer a una médico de una calidad humana y profesional tan excepcional como ella. Pero como no ha sido posible, os lo digo a vosotros.
Por M. y por todos los que se hicieron médicos por la única razón que merece la pena.
miércoles, mayo 09, 2007
Tiempo gris
No están siendo demasiado buenos estos últimos días. No ha pasado gran cosa, pero metes en la coctelera un poco de stress laboral, un cercano juicio por divorcio y una pequeña pero dolorosa lección de la vida sobre la amistad, y obtienes un trago con sabor a soledad y regusto amargo.
He cambiado tanto en los últimos dos o tres años que a ratos me cuesta reconocerme. He abandonado por completo los que fueron mis hobbies, que antes llenaban mis horas y ahora no puedo entender cómo alguna vez me entretuvieron. Y en cambio me siento atraída por cosas que antes rehuía, como la apetencia por vivir en el campo cuando siempre he sido una urbanita que prefería el claxon de los coches al canto de los pájaros (creo que ésto va a estar relacionado con el hecho de ir haciéndome mayor). Pero me he quedado sin aficiones, paso mi tiempo libre tirada viendo la tele y esperando que pase el tiempo, cuando antes yo quería que el día tuviera 36 horas para que me diera tiempo a hacer todo lo que quería hacer. Era odioso disponer de dos horas libres y tener que elegir entre leer, ver una película, empezar otro cuadro de punto de cruz, seguir con el puzzle, llamar a los amigos y echar una partida, poner a correr a Lara Croft o coger la caladora y empezar cualquier mueble nuevo. Ahora tengo miedo de que llegue el verano y me den las vacaciones, TENGO MIEDO DE QUE LLEGUEN LAS VACACIONES.
Han cambiado tantas cosas externas en este tiempo que no tengo forma de analizar a qué se debe este estado de ánimo tan extraño. Quizá a una mezcla de todo, creo que mi mente no ha sabido adaptarse a tanto cambio simultáneo y está todavía tratando de ubicar cada cosa en su sitio. O más bien espero que sea así, porque en ese caso se trata de algo pasajero y este ser extraño que ahora ocupa mi cuerpo se largará a otra parte donde sea bien recibido. Pero es muy difícil adaptarse a que todo tu mundo se vuelva del revés. Para mejor, sin duda, pero del revés al fin y al cabo.
Separarse de quien ha sido tu pareja durante 18 años, desde que eras una niña, no es simplemente dejar atrás a tu pareja, es dejar atrás todo tu mundo conocido, es mudarse de la Tierra a la Luna. Es olvidarse de mucha gente a la que querías porque tenían que tomar partido, como si mantener la amistad conmigo supusiera una traición a su amigo. Es dejar atrás la única casa en la que has vivido desde que dejaste a tus padres, la que está llena de recuerdos de tus hijos gateando por el pasillo que ahora está pintado de otro color y en la que se ha borrado concienzudamente toda huella de nuestro paso.
Empezar, mientras transcurre todo lo anterior, en un nuevo trabajo y acostumbrarte a él. Hacer habitable una casa nueva en la que te has de quedar los próximos años y acostumbrarte a ella. Ver como tus hijos, de repente y sin saber cómo se han hecho adolescentes, y a ésto sí que es jodido acostumbrarte. Encontrar un compañero que hace lo imposible por hacerte más llevadero todo lo anterior y al que quieres con todo tu corazón, pero al que tambien te tienes que acostumbrar. Hacerte, de vez en cuando, consciente de lo lejos que está la gente que quieres y ver que eso te duele más de lo que crees. Y por último pero no menos importante, dejar de fumar y perder al mismo tiempo que la adicción, una serie de hábitos que la rodeaban, como mi amadísima costumbre diaria de ir a la cafetería a leer durante horas. Ya no pruebo el café, ni voy jamás sola a las cafeterías, ya no socializo con la gente que veía a diario y lo cierto es que cada vez leo menos. ¿De verdad era necesario pagar este precio por dejar el vicio?
Me siento vieja a los 37 años. Veo tantas cosas que nunca he hecho y que ya nunca haré, y tantas otras que sí hice pero las he perdido por alguna parte... No sé si lo que me pasa es que durante este tiempo he tratado tanto de mantener el tipo que ahora estoy sufriendo el bajón post-esfuerzo. No he sufrido nunca una depresión, salvo la que me produjo el síndrome de abstinencia, no es tan simple como decir "estoy depre", lo que estoy es diferente y no me acostumbro.
Si preguntais cómo me va, tengo que decir que cojonudamente. El trabajo me va bien, gano para vivir y estoy indefinida, tengo un compañero maravilloso que cuida mucho de mí (a eso sí te acostumbras rápido, qué cosas), y mis hijos me tienen loca. Los adoro, son mi vida, y tengo unos amigos increíbles. Tengo una vida maravillosa, coño.
¿Podeis entenderlo? Porque yo no.
He cambiado tanto en los últimos dos o tres años que a ratos me cuesta reconocerme. He abandonado por completo los que fueron mis hobbies, que antes llenaban mis horas y ahora no puedo entender cómo alguna vez me entretuvieron. Y en cambio me siento atraída por cosas que antes rehuía, como la apetencia por vivir en el campo cuando siempre he sido una urbanita que prefería el claxon de los coches al canto de los pájaros (creo que ésto va a estar relacionado con el hecho de ir haciéndome mayor). Pero me he quedado sin aficiones, paso mi tiempo libre tirada viendo la tele y esperando que pase el tiempo, cuando antes yo quería que el día tuviera 36 horas para que me diera tiempo a hacer todo lo que quería hacer. Era odioso disponer de dos horas libres y tener que elegir entre leer, ver una película, empezar otro cuadro de punto de cruz, seguir con el puzzle, llamar a los amigos y echar una partida, poner a correr a Lara Croft o coger la caladora y empezar cualquier mueble nuevo. Ahora tengo miedo de que llegue el verano y me den las vacaciones, TENGO MIEDO DE QUE LLEGUEN LAS VACACIONES.
Han cambiado tantas cosas externas en este tiempo que no tengo forma de analizar a qué se debe este estado de ánimo tan extraño. Quizá a una mezcla de todo, creo que mi mente no ha sabido adaptarse a tanto cambio simultáneo y está todavía tratando de ubicar cada cosa en su sitio. O más bien espero que sea así, porque en ese caso se trata de algo pasajero y este ser extraño que ahora ocupa mi cuerpo se largará a otra parte donde sea bien recibido. Pero es muy difícil adaptarse a que todo tu mundo se vuelva del revés. Para mejor, sin duda, pero del revés al fin y al cabo.
Separarse de quien ha sido tu pareja durante 18 años, desde que eras una niña, no es simplemente dejar atrás a tu pareja, es dejar atrás todo tu mundo conocido, es mudarse de la Tierra a la Luna. Es olvidarse de mucha gente a la que querías porque tenían que tomar partido, como si mantener la amistad conmigo supusiera una traición a su amigo. Es dejar atrás la única casa en la que has vivido desde que dejaste a tus padres, la que está llena de recuerdos de tus hijos gateando por el pasillo que ahora está pintado de otro color y en la que se ha borrado concienzudamente toda huella de nuestro paso.
Empezar, mientras transcurre todo lo anterior, en un nuevo trabajo y acostumbrarte a él. Hacer habitable una casa nueva en la que te has de quedar los próximos años y acostumbrarte a ella. Ver como tus hijos, de repente y sin saber cómo se han hecho adolescentes, y a ésto sí que es jodido acostumbrarte. Encontrar un compañero que hace lo imposible por hacerte más llevadero todo lo anterior y al que quieres con todo tu corazón, pero al que tambien te tienes que acostumbrar. Hacerte, de vez en cuando, consciente de lo lejos que está la gente que quieres y ver que eso te duele más de lo que crees. Y por último pero no menos importante, dejar de fumar y perder al mismo tiempo que la adicción, una serie de hábitos que la rodeaban, como mi amadísima costumbre diaria de ir a la cafetería a leer durante horas. Ya no pruebo el café, ni voy jamás sola a las cafeterías, ya no socializo con la gente que veía a diario y lo cierto es que cada vez leo menos. ¿De verdad era necesario pagar este precio por dejar el vicio?
Me siento vieja a los 37 años. Veo tantas cosas que nunca he hecho y que ya nunca haré, y tantas otras que sí hice pero las he perdido por alguna parte... No sé si lo que me pasa es que durante este tiempo he tratado tanto de mantener el tipo que ahora estoy sufriendo el bajón post-esfuerzo. No he sufrido nunca una depresión, salvo la que me produjo el síndrome de abstinencia, no es tan simple como decir "estoy depre", lo que estoy es diferente y no me acostumbro.
Si preguntais cómo me va, tengo que decir que cojonudamente. El trabajo me va bien, gano para vivir y estoy indefinida, tengo un compañero maravilloso que cuida mucho de mí (a eso sí te acostumbras rápido, qué cosas), y mis hijos me tienen loca. Los adoro, son mi vida, y tengo unos amigos increíbles. Tengo una vida maravillosa, coño.
¿Podeis entenderlo? Porque yo no.
viernes, abril 13, 2007
Desde mi ventana

A veces, cuando me siento cansada, me aburro o tengo cosas en las que pensar, me gusta sentarme frente a mi ventana y simplemente observar. Me encanta cómo están creciendo las plantas y el contraste que forman esos colores, es un paisaje cuya sola visión me hace sentir bien. Me siento tranquilamente sobre los cojines mullidos que hay repartidos sobre el tatami, no sin antes haber colocado a mi lado una bandeja con una tetera a rebosar de té de jazmín y una bellísima taza que solo saco en algunas ocasiones especiales. Me dá miedo que se pueda romper, pero creo que hoy merece la pena disfrutarla. Hoy quiero una sobredosis de belleza.
No sé a dónde dirigir la vista primero, no sé en qué orden mirar. La taza da vueltas entre mis manos y puedo contemplar los trazos de laca que el pincel ha dejado como al descuido, casi como manchas, y son hermosas. El perfume del jazmín es una música de fondo perfecta para que pueda fijarme en el brillo de la madera pulida del suelo. Dan ganas de acariciarla, ¿verdad? Tan suave... Si pegara la cara al cristal, podría notarlo tan frío como cálida es la vista del exterior. Las flores blancas me apasionan, los cerezos, los almendros... Las flores rosas. Y el eterno verde que lo envuelve todo, el color que grita que está vivo, que está ahí para alegrar mis ojos, para serenarme, para hacerme el regalo de estos minutos una vez más...
A veces basta que me quede aquí un rato para olvidar las pequeñas penas. Nunca he tenido ante mí una vista tan relajante y estimulante a la vez. Es hermoso, es cautivador, me transporta, me hace soñar, me hace sentir alegría, esperanza, y sobre todo una infinita paz.
Quisiera quedarme más rato. Hoy no me ha dado tiempo a acariciar la arena, ni siquiera he podido oler las flores ni terminarme el té. Hoy tengo demasiado documentos por imprimir y como no empiece ya se me va a amontonar el trabajo, así que más vale que abra el programa que tengo minimizado y me ponga ya a la faena. El té se enfría enseguida en estos vasos de plástico, ya me haré otro cuando llegue a casa esta tarde.
Feliz fin de semana, querido fondo de escritorio. Te echaré de menos, como siempre.
lunes, abril 09, 2007
Steffi
Por estas fechas hace justo veinte años que me fui de intercambio a Francia. Fue una experiencia fantástica, muy enriquecedora (al menos para mí que le saqué partido, mi "correspondant" fue a su bola, ella se lo perdió). Disfruté mucho de aquel primer largo viaje lejos de casa, en otro pais con otra cultura y otro idioma. Es de esas cosas que no olvidas nunca.
Qué fuerte. Veinte años después me ha tocado el papel de anfitriona para la compañera de intercambio de mi niña, una alemana que se ha convertido en mi hija adoptiva durante 15 días, Steffi.
Al principio siempre tienes un poco de recelo, porque aunque participas con ilusión en el programa de intercambio, no dejas de meter a un perfecto extraño en la intimidad de tu hogar durante dos semanas. Puede salirte un perfecto capullo, un guarro, no hablar una palabra de español, no gustarle nada de lo que cocinas o pasarse el tiempo encerrado en su habitación, así que es un pequeño riesgo que corre tanto la familia de acogida como el chico/a que viene, que no sabe en qué casa de locos puede meterse (he oído de cada experiencia que es literalmente para llorar).
Pues nos tocó una chica de 18 años, Stefanie, con una cara de ángel que no reproduzco aquí porque aún no le he pedido permiso para subir una foto suya. Dulce como el almíbar, amable, risueña, siempre dispuesta a ayudar, enamorada de España y curiosa por todo lo que suene a español y que no haya en Alemania. Ni que decir tiene que la he atiborrado a gazpacho, churros, all i oli, cocidos, jamón de jabugo, migas y cualquier cosa que se me ocurriera que sonara a España. Y ella encantada.
Habla inglés muy bien. El español, en cambio, empezó a estudiarlo hace solo dos años y es sorprendente lo bien que lo habla. Despacito, se pensaba las palabras, pero construía perfectamente las frases y tenía un vocabulario lo bastante amplio, solo tenía algún problema con los tiempos verbales (como muchos españoles que yo conozco). Al parecer el español es una asignatura especial que ella eligió y que estudia muy intensivamente. Ni que decir tiene que a los 15 días cuando se marchó ya hablaba como una cotorra, sobre todo cosas que su profesor no aprobaría.
Le enseñamos Murcia y Alicante, la llevamos en barco a la isla de Tabarca a pasar el día, hicimos mucho turismo, y creo sinceramente que la hicimos sentir como en casa. Bueno, cuando la ví pasar el primer día entero en pijama por la casa y sin peinar, supe que se sentía como en casa. Ya pensaba tratarla muy bien porque para eso me comprometí (y porque mi hija irá este verano a su casa), pero en realidad lo hemos hecho porque nos apetecía, porque la chica se lo merece y lo agradece todo tanto que es una gozada tenerla.
La despedida fue horrorosa, todos llorando. Cuánto cariño le hemos cogido en solo dos semanas (pero muy intensas). Espero de verdad que se tome en serio el ofrecimiento de volver unos días las próximas vacaciones cuando sea posible.
Han sido dos semanas muy bonitas para todos. Siempre la recordaremos con cariño.
Qué fuerte. Veinte años después me ha tocado el papel de anfitriona para la compañera de intercambio de mi niña, una alemana que se ha convertido en mi hija adoptiva durante 15 días, Steffi.
Al principio siempre tienes un poco de recelo, porque aunque participas con ilusión en el programa de intercambio, no dejas de meter a un perfecto extraño en la intimidad de tu hogar durante dos semanas. Puede salirte un perfecto capullo, un guarro, no hablar una palabra de español, no gustarle nada de lo que cocinas o pasarse el tiempo encerrado en su habitación, así que es un pequeño riesgo que corre tanto la familia de acogida como el chico/a que viene, que no sabe en qué casa de locos puede meterse (he oído de cada experiencia que es literalmente para llorar).
Pues nos tocó una chica de 18 años, Stefanie, con una cara de ángel que no reproduzco aquí porque aún no le he pedido permiso para subir una foto suya. Dulce como el almíbar, amable, risueña, siempre dispuesta a ayudar, enamorada de España y curiosa por todo lo que suene a español y que no haya en Alemania. Ni que decir tiene que la he atiborrado a gazpacho, churros, all i oli, cocidos, jamón de jabugo, migas y cualquier cosa que se me ocurriera que sonara a España. Y ella encantada.
Habla inglés muy bien. El español, en cambio, empezó a estudiarlo hace solo dos años y es sorprendente lo bien que lo habla. Despacito, se pensaba las palabras, pero construía perfectamente las frases y tenía un vocabulario lo bastante amplio, solo tenía algún problema con los tiempos verbales (como muchos españoles que yo conozco). Al parecer el español es una asignatura especial que ella eligió y que estudia muy intensivamente. Ni que decir tiene que a los 15 días cuando se marchó ya hablaba como una cotorra, sobre todo cosas que su profesor no aprobaría.
Le enseñamos Murcia y Alicante, la llevamos en barco a la isla de Tabarca a pasar el día, hicimos mucho turismo, y creo sinceramente que la hicimos sentir como en casa. Bueno, cuando la ví pasar el primer día entero en pijama por la casa y sin peinar, supe que se sentía como en casa. Ya pensaba tratarla muy bien porque para eso me comprometí (y porque mi hija irá este verano a su casa), pero en realidad lo hemos hecho porque nos apetecía, porque la chica se lo merece y lo agradece todo tanto que es una gozada tenerla.
La despedida fue horrorosa, todos llorando. Cuánto cariño le hemos cogido en solo dos semanas (pero muy intensas). Espero de verdad que se tome en serio el ofrecimiento de volver unos días las próximas vacaciones cuando sea posible.
Han sido dos semanas muy bonitas para todos. Siempre la recordaremos con cariño.
domingo, marzo 25, 2007
Limpieza de blog
En un arranque de prudencia muy poco propio de mí, he borrado las últimas entradas, mejor así. Solo siento perder vuestros comentarios.
Muchas gracias, he debido hacer algo muy bueno si merezco unos amigos como vosotros. Os quiero mucho.
Muchas gracias, he debido hacer algo muy bueno si merezco unos amigos como vosotros. Os quiero mucho.
martes, febrero 20, 2007
Teletipos
Próximamente una gran entrada, de las que hacen historia, no se la pierdan o se arrepentirán. De momento aquí dejo estas cagarrutillas:
- Cómo molan los sábados por la mañana. Me levanto justo a tiempo para ver Malcolm y empalmo con Sin-chan, los Simpsons, y lo mejor de todo: mi niño (el que yo parí, me refiero, no el Bacterio), y yo nos arrebujamos en el sofá debajo de la manta y nos partimos la caja viendo Humor Amarillo. He tratado algunas veces de ver el programa cuando él no está, pero sin él no tiene ninguna gracia, los hostiones no dan risa, las pruebas son estúpidas y los frikazos no parecen tan ridículos, pero juntos nos matamos de la risa y se nos saltan las lágrimas con esos idiotas. Dice mi hijo que a él le pasa lo mismo, los fines de semana que está con su padre no vé el programa porque sin mí no tiene gracia. ¿Dónde hay que echar la solicitud para que no siga creciendo?
- Raquel se compró por fin las botas para las que llevaba tiempo ahorrando. Molar molan, pero pesan algo más de tres kilos y al día siguiente de estrenarlas no se podía mover de las agujetas en los muslos que tenía. Tambien se ha cansado de su melena y se ha hecho un corte de pelo demoníaco. Cuando mi hermano la veía antes se santiguaba, ahora supongo que la rociará con agua bendita. Está preciosa con los pelos cortos de punta, el flequillo haciendo pico en el centro y dos mechones largos hasta el culo que va a teñirse de azul.
- Ya sabemos quién será nuestra visitante alemana del intercambio. Viene esta semana santa, aún tengo que ver como hacerle sitio en casa. Dice Raquel que por mail parece muy maja, tiene 18 años y habla bastante bien español. Tiene un n0mbre muy extraño, como para intentar pronunciarlo y tragarte tu propia lengua, no sé qué tienen esos alemanes en contra de las vocales...
- No podríais creer lo que Ana ha pintado últimamente, por eso voy a colgar unas fotos. Sus profesores de dibujo y pintura me dicen que pocas veces han encontrado un talento natural así, que parece saber por instinto lo que tiene que hacer antes de que le enseñen las técnicas, como si le fueran dictando. Si buscais en Google "orgullo de madre" y le dais a "Voy a tener suerte" seguro que sale mi foto, cojones.
- Como dice mi hijo, todos adoramos a mi gato Sirius a pesar de sus defectos, porque virtudes no se le conocen. Es arisco, cobarde como la madre que lo parió, desagradecido, egoísta, manipulador. Pero es nuestra debilidad, nuestro peluchito negro, y cuanto peor se porta más chucherías le compramos y más se nos cae la baba con sus gracias. De hecho, Ana es alérgica a los gatos, y cuando la diagnosticaron todos estuvimos de acuerdo en que tendría que irse de casa (Ana).
- No. En mi casa no hay nadie normal, la duda ofende.
Actualización:
- No quería dejarlo en el aire. Aquel chico amigo de mi hija del que os hablé, ya no es un indocumentado. Tiene un flamante DNI y ahora es otro chaval en paro a la busca de su primer empleo, con todo un futuro por delante y las mismas oportunidades que cualquier otro. Bueno, ahora hay que hacerse un poquito de curriculum y conseguir algo de experiencia, intentar compaginarlo con los estudios, aguantar contratos basura al principio... Todo se andará, de momento sé bienvenido al mundo de los registrados :)
- Casi se me olvida, y esto es interesante: voy a asistir en directo al paulatino cambio de sexo de una persona. Es otro amigo de mis hijas, un chico fantástico que ha decidido quitarse ese disfraz de hombre que lleva desde que nació. Ha empezado hace poco a hormonarse, empieza a notarse poco a poco sutiles cambios físicos, y en cosa de un par de meses más ya tendrá pechos. Estamos todos bastante emocionados y con mucha curiosidad, es algo que él llevaba muucho tiempo esperando y por fin está empezando a ocurrir. Mis hijas están impacientes por llevarlo a sus tiendas a comprarse ropa de chica, pero para eso aún falta algún tiempo.
Por mucho que queramos, lo hemos conocido siendo hombre y nos costará al principio habituarnos a la idea de que sea una mujer. Tiene unos rasgos muy dulces y una carita redonda, creo que el rostro no será problema para su transformación.
Y no será Vanessa ni Jeanette. Tiene pensado su nombre desde los 8 años, es un nombre muy femenino, sencillo y bonito.
- Creo que mis hijas tambien tienen algún amigo normal, pero no lo traen mucho a casa.
- Cómo molan los sábados por la mañana. Me levanto justo a tiempo para ver Malcolm y empalmo con Sin-chan, los Simpsons, y lo mejor de todo: mi niño (el que yo parí, me refiero, no el Bacterio), y yo nos arrebujamos en el sofá debajo de la manta y nos partimos la caja viendo Humor Amarillo. He tratado algunas veces de ver el programa cuando él no está, pero sin él no tiene ninguna gracia, los hostiones no dan risa, las pruebas son estúpidas y los frikazos no parecen tan ridículos, pero juntos nos matamos de la risa y se nos saltan las lágrimas con esos idiotas. Dice mi hijo que a él le pasa lo mismo, los fines de semana que está con su padre no vé el programa porque sin mí no tiene gracia. ¿Dónde hay que echar la solicitud para que no siga creciendo?
- Raquel se compró por fin las botas para las que llevaba tiempo ahorrando. Molar molan, pero pesan algo más de tres kilos y al día siguiente de estrenarlas no se podía mover de las agujetas en los muslos que tenía. Tambien se ha cansado de su melena y se ha hecho un corte de pelo demoníaco. Cuando mi hermano la veía antes se santiguaba, ahora supongo que la rociará con agua bendita. Está preciosa con los pelos cortos de punta, el flequillo haciendo pico en el centro y dos mechones largos hasta el culo que va a teñirse de azul.
- Ya sabemos quién será nuestra visitante alemana del intercambio. Viene esta semana santa, aún tengo que ver como hacerle sitio en casa. Dice Raquel que por mail parece muy maja, tiene 18 años y habla bastante bien español. Tiene un n0mbre muy extraño, como para intentar pronunciarlo y tragarte tu propia lengua, no sé qué tienen esos alemanes en contra de las vocales...
- No podríais creer lo que Ana ha pintado últimamente, por eso voy a colgar unas fotos. Sus profesores de dibujo y pintura me dicen que pocas veces han encontrado un talento natural así, que parece saber por instinto lo que tiene que hacer antes de que le enseñen las técnicas, como si le fueran dictando. Si buscais en Google "orgullo de madre" y le dais a "Voy a tener suerte" seguro que sale mi foto, cojones.
- Como dice mi hijo, todos adoramos a mi gato Sirius a pesar de sus defectos, porque virtudes no se le conocen. Es arisco, cobarde como la madre que lo parió, desagradecido, egoísta, manipulador. Pero es nuestra debilidad, nuestro peluchito negro, y cuanto peor se porta más chucherías le compramos y más se nos cae la baba con sus gracias. De hecho, Ana es alérgica a los gatos, y cuando la diagnosticaron todos estuvimos de acuerdo en que tendría que irse de casa (Ana).
- No. En mi casa no hay nadie normal, la duda ofende.
Actualización:
- No quería dejarlo en el aire. Aquel chico amigo de mi hija del que os hablé, ya no es un indocumentado. Tiene un flamante DNI y ahora es otro chaval en paro a la busca de su primer empleo, con todo un futuro por delante y las mismas oportunidades que cualquier otro. Bueno, ahora hay que hacerse un poquito de curriculum y conseguir algo de experiencia, intentar compaginarlo con los estudios, aguantar contratos basura al principio... Todo se andará, de momento sé bienvenido al mundo de los registrados :)
- Casi se me olvida, y esto es interesante: voy a asistir en directo al paulatino cambio de sexo de una persona. Es otro amigo de mis hijas, un chico fantástico que ha decidido quitarse ese disfraz de hombre que lleva desde que nació. Ha empezado hace poco a hormonarse, empieza a notarse poco a poco sutiles cambios físicos, y en cosa de un par de meses más ya tendrá pechos. Estamos todos bastante emocionados y con mucha curiosidad, es algo que él llevaba muucho tiempo esperando y por fin está empezando a ocurrir. Mis hijas están impacientes por llevarlo a sus tiendas a comprarse ropa de chica, pero para eso aún falta algún tiempo.
Por mucho que queramos, lo hemos conocido siendo hombre y nos costará al principio habituarnos a la idea de que sea una mujer. Tiene unos rasgos muy dulces y una carita redonda, creo que el rostro no será problema para su transformación.
Y no será Vanessa ni Jeanette. Tiene pensado su nombre desde los 8 años, es un nombre muy femenino, sencillo y bonito.
- Creo que mis hijas tambien tienen algún amigo normal, pero no lo traen mucho a casa.
lunes, enero 22, 2007
Hoy va de spoiler
Este fin de semana he tenido ocasión de ver dos de las pelis que me apetecían desde hace tiempo, "The prestige" (se han lucido con la traducción del título), y "Apocalypto".
Empezando por "The prestige" , diré que es una gozada de película. Es un truco de magia que Christopher Nolan regala al espectador, un juego impactante que te envuelve durante toda la película. Si ya visteis "Memento", sabreis lo que este hombre es capaz de hacer en dos horas. Los actores elegidos cumplen su trabajo a la perfección, y como curiosidad diré que aparece Nikola Tesla interpretado por un ajado David Bowie (esa mierda del tiempo, que no respeta ni a los dioses)
Ahora voy con "Apocalypto", y advierto que paso a destriparla, así que si estás pensando ir a verla éste es el momento perfecto para dejar de leer. O sigue leyendo si te da la gana pero luego no te quejes de que no avisé.
Mel Gibson no me dice nada como director (como actor aún menos, pero esa es otra historia). Braveheart me dejó fría y La pasión de Cristo no me molesté en verla, con lo que no es que fuera al cine predispuesta a que Apocalypto me gustara. Pero resulta que me gustó, y mucho.
Apocalypto es básicamente una historia humana, y es muy muy salvaje, como la humanidad misma. Se la ha tachado de diversas barbaridades que no comparto en absoluto, y explico porqué:
- "Es una película racista porque muestra al pueblo maya como si fueran unos salvajes".
Por lo visto ciertos grupos guatemaltecos han protestado por esta visión sesgada de la historia. Cierto, los mayas parecen bastante salvajes en la película. Supongo que el hecho de que practicaran el rapto, la esclavitud y los sacrificios humanos está mal visto en la actualidad, pero resulta que es lo que hay. Seguramente eran tambien grandes sabios y muy civilizados en otros aspectos, pero una cosa no quita la otra.
Qué razón tenía el alabardero londinense del que habla Imperator. Si yo tuviera que avergonzarme por las tropelías que ha cometido España a lo largo de su historia, no podría salir a la calle, pero lo que pasó pasó y aunque la moral haya cambiado con el paso de los siglos, no por ello cambian los hechos.
Y los mayas eran unos salvajes. Como todo el mundo por aquel entonces, vaya.
- "Es demasiado violenta".
No jodas. De haberlo sabido habría entrado a ver el ratoncito Pérez en la sala contígua. Resulta que cuando un hatajo de brutos entra en una pacífica aldea para aprovisionarse de esclavos, generalemente no basta con pedirlo por favor, porque la gente va y se rebota. Y entonces no hay más remedio que partirles la cabeza.
Cierto que Gibson no nos ha ahorrado ni una escena desagradable, al contrario, pero prefiero mil veces eso a la ñoñería de que se peleen a palabrotas y escupitajos. Y sí, los sacrificios humanos debían ser bastante violentos y se ponía todo perdido de sangre y eso.
- "Los malos son malísimos".
No. Los malos son guerreros cazadores de esclavos y cumplen su trabajo, no se frotan las manos diciendo "jaja, qué malo soy, cómo les vamos a hacer sufrir". Y su trabajo es conseguir muchas piezas y dejar abandonados a los niños de la tribu porque no pueden trabajar y tragan como limas. Sí aparece un personaje bastante hijoputa, pero bueno, es que de eso tambien hay, pero no es la característica general. El prota que consigue huir es perseguido a muerte por un guerrero porque se ha convertido en algo personal. No le sentó bien que matara a su hijo, o algo.
Yo he disfrutado como una enana con la película. Tiene una primera parte en la que nos muestra la vida cotidiana de una pacífica tribu de cazadores, de forma muy tierna para que les cojamos cariño rápido y así nos duela más cuando empiezan a putearlos. La segunda parte es la cacería humana, acción desenfrenada. Muy currados todos los detalles, empezando por el idioma original (yucatec creo que se llama), la puesta en escena y la exagerada cantidad de extras que componen la película.
Me lo he pasado tan bien que le perdono pequeñas licencias, como la potra que tiene el protagonista que se escapa de que le saquen vivo el corazón porque en ese momento le da a la luna por producir un eclipse. Son cosas que pasan, ¿no?
Empezando por "The prestige" , diré que es una gozada de película. Es un truco de magia que Christopher Nolan regala al espectador, un juego impactante que te envuelve durante toda la película. Si ya visteis "Memento", sabreis lo que este hombre es capaz de hacer en dos horas. Los actores elegidos cumplen su trabajo a la perfección, y como curiosidad diré que aparece Nikola Tesla interpretado por un ajado David Bowie (esa mierda del tiempo, que no respeta ni a los dioses)
Ahora voy con "Apocalypto", y advierto que paso a destriparla, así que si estás pensando ir a verla éste es el momento perfecto para dejar de leer. O sigue leyendo si te da la gana pero luego no te quejes de que no avisé.
Mel Gibson no me dice nada como director (como actor aún menos, pero esa es otra historia). Braveheart me dejó fría y La pasión de Cristo no me molesté en verla, con lo que no es que fuera al cine predispuesta a que Apocalypto me gustara. Pero resulta que me gustó, y mucho.
Apocalypto es básicamente una historia humana, y es muy muy salvaje, como la humanidad misma. Se la ha tachado de diversas barbaridades que no comparto en absoluto, y explico porqué:
- "Es una película racista porque muestra al pueblo maya como si fueran unos salvajes".
Por lo visto ciertos grupos guatemaltecos han protestado por esta visión sesgada de la historia. Cierto, los mayas parecen bastante salvajes en la película. Supongo que el hecho de que practicaran el rapto, la esclavitud y los sacrificios humanos está mal visto en la actualidad, pero resulta que es lo que hay. Seguramente eran tambien grandes sabios y muy civilizados en otros aspectos, pero una cosa no quita la otra.
Qué razón tenía el alabardero londinense del que habla Imperator. Si yo tuviera que avergonzarme por las tropelías que ha cometido España a lo largo de su historia, no podría salir a la calle, pero lo que pasó pasó y aunque la moral haya cambiado con el paso de los siglos, no por ello cambian los hechos.
Y los mayas eran unos salvajes. Como todo el mundo por aquel entonces, vaya.
- "Es demasiado violenta".
No jodas. De haberlo sabido habría entrado a ver el ratoncito Pérez en la sala contígua. Resulta que cuando un hatajo de brutos entra en una pacífica aldea para aprovisionarse de esclavos, generalemente no basta con pedirlo por favor, porque la gente va y se rebota. Y entonces no hay más remedio que partirles la cabeza.
Cierto que Gibson no nos ha ahorrado ni una escena desagradable, al contrario, pero prefiero mil veces eso a la ñoñería de que se peleen a palabrotas y escupitajos. Y sí, los sacrificios humanos debían ser bastante violentos y se ponía todo perdido de sangre y eso.
- "Los malos son malísimos".
No. Los malos son guerreros cazadores de esclavos y cumplen su trabajo, no se frotan las manos diciendo "jaja, qué malo soy, cómo les vamos a hacer sufrir". Y su trabajo es conseguir muchas piezas y dejar abandonados a los niños de la tribu porque no pueden trabajar y tragan como limas. Sí aparece un personaje bastante hijoputa, pero bueno, es que de eso tambien hay, pero no es la característica general. El prota que consigue huir es perseguido a muerte por un guerrero porque se ha convertido en algo personal. No le sentó bien que matara a su hijo, o algo.
Yo he disfrutado como una enana con la película. Tiene una primera parte en la que nos muestra la vida cotidiana de una pacífica tribu de cazadores, de forma muy tierna para que les cojamos cariño rápido y así nos duela más cuando empiezan a putearlos. La segunda parte es la cacería humana, acción desenfrenada. Muy currados todos los detalles, empezando por el idioma original (yucatec creo que se llama), la puesta en escena y la exagerada cantidad de extras que componen la película.
Me lo he pasado tan bien que le perdono pequeñas licencias, como la potra que tiene el protagonista que se escapa de que le saquen vivo el corazón porque en ese momento le da a la luna por producir un eclipse. Son cosas que pasan, ¿no?
lunes, enero 08, 2007
Por un pelo...
No puedo quejarme de cómo ha empezado el año (hombre, poder podría pero no sería de recibo): con un pico de 300 € en la lotería del Niño. Prefiero decir que he tenido suerte y me ha tocado algo a quejarme porque por un solo número no me ha tocado el Gordo: salió el 92034 y nosotros teníamos el 93034. Habría estado bien ser poseedores de 200.000 leuros y hacerme ya la casa de campo que pienso tener algún día.


Por ahora no podrá ser, pero lo que no me quita nadie es la jartá de sukiyaki que nos metimos ayer entre pecho y espalda para celebrarlo. La verdad es que ya tengo salud y amor, dejaremos que le toque el Gordo a otro desgraciao que no tenga más que eso.
Y ojalá se lo tenga que gastar todo en antidiarréicos.
viernes, enero 05, 2007
Somos de lo que no hay.
Todos los días almuerzo en el mismo bar. Es un típico mesón de comidas caseras y siempre está lleno de gente como yo, currantes del barrio que salen a echar un bocado a mediodía.
Siempre salgo a comer sola, me encanta comer sola pero a mis compañeras de trabajo les salen sarpullidos solo de pensar en sentarse solas en una mesa, así que se me pegan cada vez que pueden, y yo procuro salir a horas raras para evitar que se me acople alguien. Son buena gente, pero me aburro mortalmente si tengo que charlar con ellas de algo: son chavalas muy jovenes a las que solo interesa la ropa, las marcas y los móviles, temas todos ellos que me producen sopor.
Dado que suelo comer sola, me entretengo hojeando el periódico o simplemente perdiéndome en mis pensamientos y observando a la gente a mi alrededor, y siempre me sorprende el mismo hecho: el absoluto caos de ruidos que impera en el bar. Es acojonante el volumen que llegan a alcanzar las conversaciones, en parte para que se te oiga por encima del escándalo que montan los propios camareros metiendo y sacando platos del lavavajillas y dándole al chorro de vapor de la cafetera. Hacen un ruido tremendo, pero no parece que se den cuenta, o si es así no les molesta en absoluto, y la clientela grita como una posesa para hacerse oir los unos con los otros. Bueno, no solo para hacerse oir, me temo que a la gente realmente le gusta gritar, hacer partícipes de sus penas y alegrías a todos los clientes del bar.
Esto ocurre en la mayor parte de bares de España, al menos de este tipo de bares. Si hay una tele enchufada y con el volumen a toda hostia, la clientela parece que se amansa, pero si la alternativa es el silencio son capaces de quedarse afónicos con tal de que se les oiga. Con lo que me gusta a mí el silencio...
Yo apenas he viajado, no tengo mucho con qué comparar estos fenómenos sociales, pero la realidad es que los españoles somos ruidosos, gritones, nos encanta montar bulla y a mí me desagrada sobremanera. Hace muchos años, en una cafetería en Viena estábamos un grupo de españoles charlando. Cuando me dí cuenta de que todo el bar estaba hablando en susurros y sólo se nos oía a nosotros, me avergoncé muchísimo, sólo éramos cuatro pero parecía que había un gentío gritando. Cuando la camarera nos pregunto " spanien, ja?", no estoy segura de que fuera porque reconoció el idioma.
Qué animales somos a veces, de verdad...
Siempre salgo a comer sola, me encanta comer sola pero a mis compañeras de trabajo les salen sarpullidos solo de pensar en sentarse solas en una mesa, así que se me pegan cada vez que pueden, y yo procuro salir a horas raras para evitar que se me acople alguien. Son buena gente, pero me aburro mortalmente si tengo que charlar con ellas de algo: son chavalas muy jovenes a las que solo interesa la ropa, las marcas y los móviles, temas todos ellos que me producen sopor.
Dado que suelo comer sola, me entretengo hojeando el periódico o simplemente perdiéndome en mis pensamientos y observando a la gente a mi alrededor, y siempre me sorprende el mismo hecho: el absoluto caos de ruidos que impera en el bar. Es acojonante el volumen que llegan a alcanzar las conversaciones, en parte para que se te oiga por encima del escándalo que montan los propios camareros metiendo y sacando platos del lavavajillas y dándole al chorro de vapor de la cafetera. Hacen un ruido tremendo, pero no parece que se den cuenta, o si es así no les molesta en absoluto, y la clientela grita como una posesa para hacerse oir los unos con los otros. Bueno, no solo para hacerse oir, me temo que a la gente realmente le gusta gritar, hacer partícipes de sus penas y alegrías a todos los clientes del bar.
Esto ocurre en la mayor parte de bares de España, al menos de este tipo de bares. Si hay una tele enchufada y con el volumen a toda hostia, la clientela parece que se amansa, pero si la alternativa es el silencio son capaces de quedarse afónicos con tal de que se les oiga. Con lo que me gusta a mí el silencio...
Yo apenas he viajado, no tengo mucho con qué comparar estos fenómenos sociales, pero la realidad es que los españoles somos ruidosos, gritones, nos encanta montar bulla y a mí me desagrada sobremanera. Hace muchos años, en una cafetería en Viena estábamos un grupo de españoles charlando. Cuando me dí cuenta de que todo el bar estaba hablando en susurros y sólo se nos oía a nosotros, me avergoncé muchísimo, sólo éramos cuatro pero parecía que había un gentío gritando. Cuando la camarera nos pregunto " spanien, ja?", no estoy segura de que fuera porque reconoció el idioma.
Qué animales somos a veces, de verdad...
miércoles, enero 03, 2007
No ha estado mal...
No me importaría que todos los años resultaran ser como el 2006. Ha sido un buen año, lleno de cosas (la mayoría buenas), y ha sido el año en que dejé de fumar. Un año ya, parece mentira.
Las fiestas han transcurrido muy tranquilas, dado que no soy amante de las grandes juergas. La Nochebuena en familia como es de rigor (oye, este año no ha estado mal, incluso me lo pasé bien), y la Nochevieja solitos Jose y yo, con una cena magnífica y una noche muy plácida. Compartimos regalos y lo pasamos muy bien.
A ver qué nos depara el 2007. Me siento tan bien conmigo misma y con las personas que quiero que estoy segura de que va a ser como mínimo tan bueno como el año que se ha ido. Soy una chica afortunada.
Las fiestas han transcurrido muy tranquilas, dado que no soy amante de las grandes juergas. La Nochebuena en familia como es de rigor (oye, este año no ha estado mal, incluso me lo pasé bien), y la Nochevieja solitos Jose y yo, con una cena magnífica y una noche muy plácida. Compartimos regalos y lo pasamos muy bien.
A ver qué nos depara el 2007. Me siento tan bien conmigo misma y con las personas que quiero que estoy segura de que va a ser como mínimo tan bueno como el año que se ha ido. Soy una chica afortunada.
jueves, diciembre 21, 2006
Una alegría para mi cuerpo.
Jo, qué contenta estoy. Después de un año de ir ahorrando como una hormiga todo lo que antes me fumaba, ayer me dí el capricho que llevaba tanto esperando: me he comprado un pedazo colchón de látex de 160 cm. de ancho (lo máximo que cabía sobre el tatami), y toda su ropa de cama.
Puede parecer una chorrada, pero para mí significa un montón. Primero porque mi viejo colchón estaba pidiendo a gritos el relevo, segundo porque mola muchísimo tener tanto espacio y poder elegir si quieres pegarte a tu churri o despatarrarte, y sobre todo porque este capricho es el fruto de un año de sacrificio. De seguir fumando habría quemado todo ese dinero, y en lugar de eso ahora duermo encima de una nube. Redios, qué maravilla de invento, qué comodidad y qué bien se descansa.
Lo próximo: una nevera americana de dos puertas. Ya casi tengo el dinero necesario :)
Yupiiii ¡¡¡
Puede parecer una chorrada, pero para mí significa un montón. Primero porque mi viejo colchón estaba pidiendo a gritos el relevo, segundo porque mola muchísimo tener tanto espacio y poder elegir si quieres pegarte a tu churri o despatarrarte, y sobre todo porque este capricho es el fruto de un año de sacrificio. De seguir fumando habría quemado todo ese dinero, y en lugar de eso ahora duermo encima de una nube. Redios, qué maravilla de invento, qué comodidad y qué bien se descansa.
Lo próximo: una nevera americana de dos puertas. Ya casi tengo el dinero necesario :)
Yupiiii ¡¡¡
viernes, diciembre 15, 2006
Marchando una de madre babas.
Mi hija pequeña me ha dado una noticia al llegar a casa. Para poneros en antecedentes, ella tiene muy claro desde siempre que va a ser psicóloga, y que va a conseguir una Erasmus para irse Alemania a beber de las fuentes de los padres de la psicología, y para ello va a empezar alemán en la escuela de idiomas el próximo curso, y blablabla. No me cabe duda de que lo va a a conseguir, porque tiene constancia y capacidad de trabajo para eso y para más.
Cada comienzo de curso sus profes nuevos se llevan una sorpresa, porque con las pintas de satánica que lleva, hace pensar "ya me ha tocado otra subnormal que me va a dar el año". Luego descubren que es una estudiante nata que no se conforma con un diez si puede sacar una matrícula, y la mayoría de sus profes le cogen cariño enseguida porque a veces es la única que les escucha en clase y toma apuntes mientras los demás queman las mesas con el cigarro. En ese aspecto es como mi hija mayor, Ana, la dibujante, y es un gordo de la lotería el que te toquen unas hijas así (cuidado, no piseis el chorro de baba que acabo de soltar).
Hoy al llegar a casa Raquel estaba muy nerviosa, alteradísima, y cuando he conseguido que deje de tartamudear me dice que sus profesores, que la conocen bien, le han concedido una de las cuatro plazas que hay en todo el instituto para ir de intercambio a Alemania este verano. La cuestión es que esas plazas son en principio sólo para bachilleres, y ella está en cuarto de la ESO, así que es un privilegio enorme el que le han concedido, porque los estudiantes mayores se dan hostias por pillar una plaza. Pero los profes han elegido a mi niña.
Sólo tiene 15 años y nunca ha salido de casa, y yo soy gilipollas y tengo miedo. Pero las bragas se me han caído al suelo de orgullo. Sólo la madre de Freddy Mercury puede entender cómo me siento hoy al mirar a mi hija.
Cada comienzo de curso sus profes nuevos se llevan una sorpresa, porque con las pintas de satánica que lleva, hace pensar "ya me ha tocado otra subnormal que me va a dar el año". Luego descubren que es una estudiante nata que no se conforma con un diez si puede sacar una matrícula, y la mayoría de sus profes le cogen cariño enseguida porque a veces es la única que les escucha en clase y toma apuntes mientras los demás queman las mesas con el cigarro. En ese aspecto es como mi hija mayor, Ana, la dibujante, y es un gordo de la lotería el que te toquen unas hijas así (cuidado, no piseis el chorro de baba que acabo de soltar).
Hoy al llegar a casa Raquel estaba muy nerviosa, alteradísima, y cuando he conseguido que deje de tartamudear me dice que sus profesores, que la conocen bien, le han concedido una de las cuatro plazas que hay en todo el instituto para ir de intercambio a Alemania este verano. La cuestión es que esas plazas son en principio sólo para bachilleres, y ella está en cuarto de la ESO, así que es un privilegio enorme el que le han concedido, porque los estudiantes mayores se dan hostias por pillar una plaza. Pero los profes han elegido a mi niña.
Sólo tiene 15 años y nunca ha salido de casa, y yo soy gilipollas y tengo miedo. Pero las bragas se me han caído al suelo de orgullo. Sólo la madre de Freddy Mercury puede entender cómo me siento hoy al mirar a mi hija.
martes, diciembre 12, 2006
Creo que me estoy haciendo vieja
Este año, por primera vez desde que entré en Mensa, la llegada de la RAM no me ha hecho ilusión ni me ha producido cosquilleos en la barriga ni ansias de hacer el equipaje. En los últimos años no me he perdido un acontecimiento relativo a Mensa, y a lo mejor ha sido eso lo que al final me ha provocado más cansancio y hastío que otra cosa.
Yo nunca he ido a las RAM's a hacer turismo. En muchas ocasiones no he llegado a salir del hotel, porque a las RAM's se va a ver a la gente que quieres y que desgraciadamente vive lejos de tí, a compartir ratos de charlas y juegos con ellos, y si a cambio hay que salir a ver monumentos o comer bazofia, pues se hace y ya está. Lamentablemente, quien no tiene amigos que se alegren de volver a verlo tiene que juzgar cada RAM por la calidad del hotel y de la comida que le han puesto, porque el evento se convierte en un simple puente de turismo barato que alguien se ha molestado en organizar para tí. Lo siento por ellos, que aún no saben lo que es disfrutar una RAM.
Sin embargo, este año en lugar de pensar en la emoción de la llegada al hotel, volver a ver a los amigos, los besos y los abrazos, no me venía a la cabeza más que los madrugones, el poco dormir, las caminatas, las caras que me producen arcadas y que inevitablemente tienes que ver... Y he descubierto que no me apetecía nada ir, aún no estoy muy segura de porqué, pero llevo un tiempo en que la palabra Mensa no me trae vibraciones positivas como antes. Así que, sabiendo lo mucho que echaría de menos a la gente que quiero (y que más o menos coincide con el selecto y exíguo grupo de lectores de este blog), decidí que no iría a mi sexta RAM. En mi visita a Barcelona del año pasado ya comprobé que no hacía falta la excusa de una RAM para ver a tus amigos, siempre es buen momento y los amigos siempre te reciben con honores de jefe de estado.
Así que, como el cuerpo solo me pedía paz y tranquilidad, nos perdimos durante unos días en una cabaña en la montaña.
Siempre me ha atraído Andalucía, más que nada porque me encanta su gente, porque no puedo decir que conozca mucho la región. Y cuando pienso en Andalucía pienso en lo más vistoso, claro, lo que todo el mundo tiene que ver antes de morirse: Granada, Sevilla y Córdoba. Así que me fui a la provincia mas olvidada (para mí) y menos turística de la región: Jaén.
Y he descubierto un lugar maravilloso para perderse de verdad. Desde nuestra cabaña no se veían más que montañas y bosques, y los ciervos correteaban entre los árboles. Igual eran los primos del que me cené una noche, qué gozada de escalopines de venado. Para rematar el viaje de relax, fuimos un par de veces a una casa de baños árabes donde nos remojamos en agua hirviendo y donde nos pringaron enteros de aceite de lavanda para darnos un masaje de una hora (dioss, ciento veinte minutos de sobo en total). Allí descubrí que la felicidad consiste en un masaje de cuerpo entero, del que te deja con las piernas temblando.
Paseando un poco por la zona llegamos a un santuario en Andújar, en cuya puerta lucía un gran cartel que rezaba, muy acertadamente: "Por favor, apague su móvil. Para hablar con Dios no lo necesita".
Lo he pasado muy bien, han sido unos días estupendos de descanso y carga de pilas, pero he pensado en vosotros constantemente. He lamentado perderme el concierto, las partidas de rol y las risas, he echado terriblemente de menos vuestra compañía, así que tendré que acercarme un día de estos a veros.
Os quiero.
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