Próximamente una gran entrada, de las que hacen historia, no se la pierdan o se arrepentirán. De momento aquí dejo estas cagarrutillas:
- Cómo molan los sábados por la mañana. Me levanto justo a tiempo para ver Malcolm y empalmo con Sin-chan, los Simpsons, y lo mejor de todo: mi niño (el que yo parí, me refiero, no el Bacterio), y yo nos arrebujamos en el sofá debajo de la manta y nos partimos la caja viendo Humor Amarillo. He tratado algunas veces de ver el programa cuando él no está, pero sin él no tiene ninguna gracia, los hostiones no dan risa, las pruebas son estúpidas y los frikazos no parecen tan ridículos, pero juntos nos matamos de la risa y se nos saltan las lágrimas con esos idiotas. Dice mi hijo que a él le pasa lo mismo, los fines de semana que está con su padre no vé el programa porque sin mí no tiene gracia. ¿Dónde hay que echar la solicitud para que no siga creciendo?
- Raquel se compró por fin las botas para las que llevaba tiempo ahorrando. Molar molan, pero pesan algo más de tres kilos y al día siguiente de estrenarlas no se podía mover de las agujetas en los muslos que tenía. Tambien se ha cansado de su melena y se ha hecho un corte de pelo demoníaco. Cuando mi hermano la veía antes se santiguaba, ahora supongo que la rociará con agua bendita. Está preciosa con los pelos cortos de punta, el flequillo haciendo pico en el centro y dos mechones largos hasta el culo que va a teñirse de azul.
- Ya sabemos quién será nuestra visitante alemana del intercambio. Viene esta semana santa, aún tengo que ver como hacerle sitio en casa. Dice Raquel que por mail parece muy maja, tiene 18 años y habla bastante bien español. Tiene un n0mbre muy extraño, como para intentar pronunciarlo y tragarte tu propia lengua, no sé qué tienen esos alemanes en contra de las vocales...
- No podríais creer lo que Ana ha pintado últimamente, por eso voy a colgar unas fotos. Sus profesores de dibujo y pintura me dicen que pocas veces han encontrado un talento natural así, que parece saber por instinto lo que tiene que hacer antes de que le enseñen las técnicas, como si le fueran dictando. Si buscais en Google "orgullo de madre" y le dais a "Voy a tener suerte" seguro que sale mi foto, cojones.
- Como dice mi hijo, todos adoramos a mi gato Sirius a pesar de sus defectos, porque virtudes no se le conocen. Es arisco, cobarde como la madre que lo parió, desagradecido, egoísta, manipulador. Pero es nuestra debilidad, nuestro peluchito negro, y cuanto peor se porta más chucherías le compramos y más se nos cae la baba con sus gracias. De hecho, Ana es alérgica a los gatos, y cuando la diagnosticaron todos estuvimos de acuerdo en que tendría que irse de casa (Ana).
- No. En mi casa no hay nadie normal, la duda ofende.
Actualización:
- No quería dejarlo en el aire. Aquel chico amigo de mi hija del que os hablé, ya no es un indocumentado. Tiene un flamante DNI y ahora es otro chaval en paro a la busca de su primer empleo, con todo un futuro por delante y las mismas oportunidades que cualquier otro. Bueno, ahora hay que hacerse un poquito de curriculum y conseguir algo de experiencia, intentar compaginarlo con los estudios, aguantar contratos basura al principio... Todo se andará, de momento sé bienvenido al mundo de los registrados :)
- Casi se me olvida, y esto es interesante: voy a asistir en directo al paulatino cambio de sexo de una persona. Es otro amigo de mis hijas, un chico fantástico que ha decidido quitarse ese disfraz de hombre que lleva desde que nació. Ha empezado hace poco a hormonarse, empieza a notarse poco a poco sutiles cambios físicos, y en cosa de un par de meses más ya tendrá pechos. Estamos todos bastante emocionados y con mucha curiosidad, es algo que él llevaba muucho tiempo esperando y por fin está empezando a ocurrir. Mis hijas están impacientes por llevarlo a sus tiendas a comprarse ropa de chica, pero para eso aún falta algún tiempo.
Por mucho que queramos, lo hemos conocido siendo hombre y nos costará al principio habituarnos a la idea de que sea una mujer. Tiene unos rasgos muy dulces y una carita redonda, creo que el rostro no será problema para su transformación.
Y no será Vanessa ni Jeanette. Tiene pensado su nombre desde los 8 años, es un nombre muy femenino, sencillo y bonito.
- Creo que mis hijas tambien tienen algún amigo normal, pero no lo traen mucho a casa.
martes, febrero 20, 2007
lunes, enero 22, 2007
Hoy va de spoiler
Este fin de semana he tenido ocasión de ver dos de las pelis que me apetecían desde hace tiempo, "The prestige" (se han lucido con la traducción del título), y "Apocalypto".
Empezando por "The prestige" , diré que es una gozada de película. Es un truco de magia que Christopher Nolan regala al espectador, un juego impactante que te envuelve durante toda la película. Si ya visteis "Memento", sabreis lo que este hombre es capaz de hacer en dos horas. Los actores elegidos cumplen su trabajo a la perfección, y como curiosidad diré que aparece Nikola Tesla interpretado por un ajado David Bowie (esa mierda del tiempo, que no respeta ni a los dioses)
Ahora voy con "Apocalypto", y advierto que paso a destriparla, así que si estás pensando ir a verla éste es el momento perfecto para dejar de leer. O sigue leyendo si te da la gana pero luego no te quejes de que no avisé.
Mel Gibson no me dice nada como director (como actor aún menos, pero esa es otra historia). Braveheart me dejó fría y La pasión de Cristo no me molesté en verla, con lo que no es que fuera al cine predispuesta a que Apocalypto me gustara. Pero resulta que me gustó, y mucho.
Apocalypto es básicamente una historia humana, y es muy muy salvaje, como la humanidad misma. Se la ha tachado de diversas barbaridades que no comparto en absoluto, y explico porqué:
- "Es una película racista porque muestra al pueblo maya como si fueran unos salvajes".
Por lo visto ciertos grupos guatemaltecos han protestado por esta visión sesgada de la historia. Cierto, los mayas parecen bastante salvajes en la película. Supongo que el hecho de que practicaran el rapto, la esclavitud y los sacrificios humanos está mal visto en la actualidad, pero resulta que es lo que hay. Seguramente eran tambien grandes sabios y muy civilizados en otros aspectos, pero una cosa no quita la otra.
Qué razón tenía el alabardero londinense del que habla Imperator. Si yo tuviera que avergonzarme por las tropelías que ha cometido España a lo largo de su historia, no podría salir a la calle, pero lo que pasó pasó y aunque la moral haya cambiado con el paso de los siglos, no por ello cambian los hechos.
Y los mayas eran unos salvajes. Como todo el mundo por aquel entonces, vaya.
- "Es demasiado violenta".
No jodas. De haberlo sabido habría entrado a ver el ratoncito Pérez en la sala contígua. Resulta que cuando un hatajo de brutos entra en una pacífica aldea para aprovisionarse de esclavos, generalemente no basta con pedirlo por favor, porque la gente va y se rebota. Y entonces no hay más remedio que partirles la cabeza.
Cierto que Gibson no nos ha ahorrado ni una escena desagradable, al contrario, pero prefiero mil veces eso a la ñoñería de que se peleen a palabrotas y escupitajos. Y sí, los sacrificios humanos debían ser bastante violentos y se ponía todo perdido de sangre y eso.
- "Los malos son malísimos".
No. Los malos son guerreros cazadores de esclavos y cumplen su trabajo, no se frotan las manos diciendo "jaja, qué malo soy, cómo les vamos a hacer sufrir". Y su trabajo es conseguir muchas piezas y dejar abandonados a los niños de la tribu porque no pueden trabajar y tragan como limas. Sí aparece un personaje bastante hijoputa, pero bueno, es que de eso tambien hay, pero no es la característica general. El prota que consigue huir es perseguido a muerte por un guerrero porque se ha convertido en algo personal. No le sentó bien que matara a su hijo, o algo.
Yo he disfrutado como una enana con la película. Tiene una primera parte en la que nos muestra la vida cotidiana de una pacífica tribu de cazadores, de forma muy tierna para que les cojamos cariño rápido y así nos duela más cuando empiezan a putearlos. La segunda parte es la cacería humana, acción desenfrenada. Muy currados todos los detalles, empezando por el idioma original (yucatec creo que se llama), la puesta en escena y la exagerada cantidad de extras que componen la película.
Me lo he pasado tan bien que le perdono pequeñas licencias, como la potra que tiene el protagonista que se escapa de que le saquen vivo el corazón porque en ese momento le da a la luna por producir un eclipse. Son cosas que pasan, ¿no?
Empezando por "The prestige" , diré que es una gozada de película. Es un truco de magia que Christopher Nolan regala al espectador, un juego impactante que te envuelve durante toda la película. Si ya visteis "Memento", sabreis lo que este hombre es capaz de hacer en dos horas. Los actores elegidos cumplen su trabajo a la perfección, y como curiosidad diré que aparece Nikola Tesla interpretado por un ajado David Bowie (esa mierda del tiempo, que no respeta ni a los dioses)
Ahora voy con "Apocalypto", y advierto que paso a destriparla, así que si estás pensando ir a verla éste es el momento perfecto para dejar de leer. O sigue leyendo si te da la gana pero luego no te quejes de que no avisé.
Mel Gibson no me dice nada como director (como actor aún menos, pero esa es otra historia). Braveheart me dejó fría y La pasión de Cristo no me molesté en verla, con lo que no es que fuera al cine predispuesta a que Apocalypto me gustara. Pero resulta que me gustó, y mucho.
Apocalypto es básicamente una historia humana, y es muy muy salvaje, como la humanidad misma. Se la ha tachado de diversas barbaridades que no comparto en absoluto, y explico porqué:
- "Es una película racista porque muestra al pueblo maya como si fueran unos salvajes".
Por lo visto ciertos grupos guatemaltecos han protestado por esta visión sesgada de la historia. Cierto, los mayas parecen bastante salvajes en la película. Supongo que el hecho de que practicaran el rapto, la esclavitud y los sacrificios humanos está mal visto en la actualidad, pero resulta que es lo que hay. Seguramente eran tambien grandes sabios y muy civilizados en otros aspectos, pero una cosa no quita la otra.
Qué razón tenía el alabardero londinense del que habla Imperator. Si yo tuviera que avergonzarme por las tropelías que ha cometido España a lo largo de su historia, no podría salir a la calle, pero lo que pasó pasó y aunque la moral haya cambiado con el paso de los siglos, no por ello cambian los hechos.
Y los mayas eran unos salvajes. Como todo el mundo por aquel entonces, vaya.
- "Es demasiado violenta".
No jodas. De haberlo sabido habría entrado a ver el ratoncito Pérez en la sala contígua. Resulta que cuando un hatajo de brutos entra en una pacífica aldea para aprovisionarse de esclavos, generalemente no basta con pedirlo por favor, porque la gente va y se rebota. Y entonces no hay más remedio que partirles la cabeza.
Cierto que Gibson no nos ha ahorrado ni una escena desagradable, al contrario, pero prefiero mil veces eso a la ñoñería de que se peleen a palabrotas y escupitajos. Y sí, los sacrificios humanos debían ser bastante violentos y se ponía todo perdido de sangre y eso.
- "Los malos son malísimos".
No. Los malos son guerreros cazadores de esclavos y cumplen su trabajo, no se frotan las manos diciendo "jaja, qué malo soy, cómo les vamos a hacer sufrir". Y su trabajo es conseguir muchas piezas y dejar abandonados a los niños de la tribu porque no pueden trabajar y tragan como limas. Sí aparece un personaje bastante hijoputa, pero bueno, es que de eso tambien hay, pero no es la característica general. El prota que consigue huir es perseguido a muerte por un guerrero porque se ha convertido en algo personal. No le sentó bien que matara a su hijo, o algo.
Yo he disfrutado como una enana con la película. Tiene una primera parte en la que nos muestra la vida cotidiana de una pacífica tribu de cazadores, de forma muy tierna para que les cojamos cariño rápido y así nos duela más cuando empiezan a putearlos. La segunda parte es la cacería humana, acción desenfrenada. Muy currados todos los detalles, empezando por el idioma original (yucatec creo que se llama), la puesta en escena y la exagerada cantidad de extras que componen la película.
Me lo he pasado tan bien que le perdono pequeñas licencias, como la potra que tiene el protagonista que se escapa de que le saquen vivo el corazón porque en ese momento le da a la luna por producir un eclipse. Son cosas que pasan, ¿no?
lunes, enero 08, 2007
Por un pelo...
No puedo quejarme de cómo ha empezado el año (hombre, poder podría pero no sería de recibo): con un pico de 300 € en la lotería del Niño. Prefiero decir que he tenido suerte y me ha tocado algo a quejarme porque por un solo número no me ha tocado el Gordo: salió el 92034 y nosotros teníamos el 93034. Habría estado bien ser poseedores de 200.000 leuros y hacerme ya la casa de campo que pienso tener algún día.


Por ahora no podrá ser, pero lo que no me quita nadie es la jartá de sukiyaki que nos metimos ayer entre pecho y espalda para celebrarlo. La verdad es que ya tengo salud y amor, dejaremos que le toque el Gordo a otro desgraciao que no tenga más que eso.
Y ojalá se lo tenga que gastar todo en antidiarréicos.
viernes, enero 05, 2007
Somos de lo que no hay.
Todos los días almuerzo en el mismo bar. Es un típico mesón de comidas caseras y siempre está lleno de gente como yo, currantes del barrio que salen a echar un bocado a mediodía.
Siempre salgo a comer sola, me encanta comer sola pero a mis compañeras de trabajo les salen sarpullidos solo de pensar en sentarse solas en una mesa, así que se me pegan cada vez que pueden, y yo procuro salir a horas raras para evitar que se me acople alguien. Son buena gente, pero me aburro mortalmente si tengo que charlar con ellas de algo: son chavalas muy jovenes a las que solo interesa la ropa, las marcas y los móviles, temas todos ellos que me producen sopor.
Dado que suelo comer sola, me entretengo hojeando el periódico o simplemente perdiéndome en mis pensamientos y observando a la gente a mi alrededor, y siempre me sorprende el mismo hecho: el absoluto caos de ruidos que impera en el bar. Es acojonante el volumen que llegan a alcanzar las conversaciones, en parte para que se te oiga por encima del escándalo que montan los propios camareros metiendo y sacando platos del lavavajillas y dándole al chorro de vapor de la cafetera. Hacen un ruido tremendo, pero no parece que se den cuenta, o si es así no les molesta en absoluto, y la clientela grita como una posesa para hacerse oir los unos con los otros. Bueno, no solo para hacerse oir, me temo que a la gente realmente le gusta gritar, hacer partícipes de sus penas y alegrías a todos los clientes del bar.
Esto ocurre en la mayor parte de bares de España, al menos de este tipo de bares. Si hay una tele enchufada y con el volumen a toda hostia, la clientela parece que se amansa, pero si la alternativa es el silencio son capaces de quedarse afónicos con tal de que se les oiga. Con lo que me gusta a mí el silencio...
Yo apenas he viajado, no tengo mucho con qué comparar estos fenómenos sociales, pero la realidad es que los españoles somos ruidosos, gritones, nos encanta montar bulla y a mí me desagrada sobremanera. Hace muchos años, en una cafetería en Viena estábamos un grupo de españoles charlando. Cuando me dí cuenta de que todo el bar estaba hablando en susurros y sólo se nos oía a nosotros, me avergoncé muchísimo, sólo éramos cuatro pero parecía que había un gentío gritando. Cuando la camarera nos pregunto " spanien, ja?", no estoy segura de que fuera porque reconoció el idioma.
Qué animales somos a veces, de verdad...
Siempre salgo a comer sola, me encanta comer sola pero a mis compañeras de trabajo les salen sarpullidos solo de pensar en sentarse solas en una mesa, así que se me pegan cada vez que pueden, y yo procuro salir a horas raras para evitar que se me acople alguien. Son buena gente, pero me aburro mortalmente si tengo que charlar con ellas de algo: son chavalas muy jovenes a las que solo interesa la ropa, las marcas y los móviles, temas todos ellos que me producen sopor.
Dado que suelo comer sola, me entretengo hojeando el periódico o simplemente perdiéndome en mis pensamientos y observando a la gente a mi alrededor, y siempre me sorprende el mismo hecho: el absoluto caos de ruidos que impera en el bar. Es acojonante el volumen que llegan a alcanzar las conversaciones, en parte para que se te oiga por encima del escándalo que montan los propios camareros metiendo y sacando platos del lavavajillas y dándole al chorro de vapor de la cafetera. Hacen un ruido tremendo, pero no parece que se den cuenta, o si es así no les molesta en absoluto, y la clientela grita como una posesa para hacerse oir los unos con los otros. Bueno, no solo para hacerse oir, me temo que a la gente realmente le gusta gritar, hacer partícipes de sus penas y alegrías a todos los clientes del bar.
Esto ocurre en la mayor parte de bares de España, al menos de este tipo de bares. Si hay una tele enchufada y con el volumen a toda hostia, la clientela parece que se amansa, pero si la alternativa es el silencio son capaces de quedarse afónicos con tal de que se les oiga. Con lo que me gusta a mí el silencio...
Yo apenas he viajado, no tengo mucho con qué comparar estos fenómenos sociales, pero la realidad es que los españoles somos ruidosos, gritones, nos encanta montar bulla y a mí me desagrada sobremanera. Hace muchos años, en una cafetería en Viena estábamos un grupo de españoles charlando. Cuando me dí cuenta de que todo el bar estaba hablando en susurros y sólo se nos oía a nosotros, me avergoncé muchísimo, sólo éramos cuatro pero parecía que había un gentío gritando. Cuando la camarera nos pregunto " spanien, ja?", no estoy segura de que fuera porque reconoció el idioma.
Qué animales somos a veces, de verdad...
miércoles, enero 03, 2007
No ha estado mal...
No me importaría que todos los años resultaran ser como el 2006. Ha sido un buen año, lleno de cosas (la mayoría buenas), y ha sido el año en que dejé de fumar. Un año ya, parece mentira.
Las fiestas han transcurrido muy tranquilas, dado que no soy amante de las grandes juergas. La Nochebuena en familia como es de rigor (oye, este año no ha estado mal, incluso me lo pasé bien), y la Nochevieja solitos Jose y yo, con una cena magnífica y una noche muy plácida. Compartimos regalos y lo pasamos muy bien.
A ver qué nos depara el 2007. Me siento tan bien conmigo misma y con las personas que quiero que estoy segura de que va a ser como mínimo tan bueno como el año que se ha ido. Soy una chica afortunada.
Las fiestas han transcurrido muy tranquilas, dado que no soy amante de las grandes juergas. La Nochebuena en familia como es de rigor (oye, este año no ha estado mal, incluso me lo pasé bien), y la Nochevieja solitos Jose y yo, con una cena magnífica y una noche muy plácida. Compartimos regalos y lo pasamos muy bien.
A ver qué nos depara el 2007. Me siento tan bien conmigo misma y con las personas que quiero que estoy segura de que va a ser como mínimo tan bueno como el año que se ha ido. Soy una chica afortunada.
jueves, diciembre 21, 2006
Una alegría para mi cuerpo.
Jo, qué contenta estoy. Después de un año de ir ahorrando como una hormiga todo lo que antes me fumaba, ayer me dí el capricho que llevaba tanto esperando: me he comprado un pedazo colchón de látex de 160 cm. de ancho (lo máximo que cabía sobre el tatami), y toda su ropa de cama.
Puede parecer una chorrada, pero para mí significa un montón. Primero porque mi viejo colchón estaba pidiendo a gritos el relevo, segundo porque mola muchísimo tener tanto espacio y poder elegir si quieres pegarte a tu churri o despatarrarte, y sobre todo porque este capricho es el fruto de un año de sacrificio. De seguir fumando habría quemado todo ese dinero, y en lugar de eso ahora duermo encima de una nube. Redios, qué maravilla de invento, qué comodidad y qué bien se descansa.
Lo próximo: una nevera americana de dos puertas. Ya casi tengo el dinero necesario :)
Yupiiii ¡¡¡
Puede parecer una chorrada, pero para mí significa un montón. Primero porque mi viejo colchón estaba pidiendo a gritos el relevo, segundo porque mola muchísimo tener tanto espacio y poder elegir si quieres pegarte a tu churri o despatarrarte, y sobre todo porque este capricho es el fruto de un año de sacrificio. De seguir fumando habría quemado todo ese dinero, y en lugar de eso ahora duermo encima de una nube. Redios, qué maravilla de invento, qué comodidad y qué bien se descansa.
Lo próximo: una nevera americana de dos puertas. Ya casi tengo el dinero necesario :)
Yupiiii ¡¡¡
viernes, diciembre 15, 2006
Marchando una de madre babas.
Mi hija pequeña me ha dado una noticia al llegar a casa. Para poneros en antecedentes, ella tiene muy claro desde siempre que va a ser psicóloga, y que va a conseguir una Erasmus para irse Alemania a beber de las fuentes de los padres de la psicología, y para ello va a empezar alemán en la escuela de idiomas el próximo curso, y blablabla. No me cabe duda de que lo va a a conseguir, porque tiene constancia y capacidad de trabajo para eso y para más.
Cada comienzo de curso sus profes nuevos se llevan una sorpresa, porque con las pintas de satánica que lleva, hace pensar "ya me ha tocado otra subnormal que me va a dar el año". Luego descubren que es una estudiante nata que no se conforma con un diez si puede sacar una matrícula, y la mayoría de sus profes le cogen cariño enseguida porque a veces es la única que les escucha en clase y toma apuntes mientras los demás queman las mesas con el cigarro. En ese aspecto es como mi hija mayor, Ana, la dibujante, y es un gordo de la lotería el que te toquen unas hijas así (cuidado, no piseis el chorro de baba que acabo de soltar).
Hoy al llegar a casa Raquel estaba muy nerviosa, alteradísima, y cuando he conseguido que deje de tartamudear me dice que sus profesores, que la conocen bien, le han concedido una de las cuatro plazas que hay en todo el instituto para ir de intercambio a Alemania este verano. La cuestión es que esas plazas son en principio sólo para bachilleres, y ella está en cuarto de la ESO, así que es un privilegio enorme el que le han concedido, porque los estudiantes mayores se dan hostias por pillar una plaza. Pero los profes han elegido a mi niña.
Sólo tiene 15 años y nunca ha salido de casa, y yo soy gilipollas y tengo miedo. Pero las bragas se me han caído al suelo de orgullo. Sólo la madre de Freddy Mercury puede entender cómo me siento hoy al mirar a mi hija.
Cada comienzo de curso sus profes nuevos se llevan una sorpresa, porque con las pintas de satánica que lleva, hace pensar "ya me ha tocado otra subnormal que me va a dar el año". Luego descubren que es una estudiante nata que no se conforma con un diez si puede sacar una matrícula, y la mayoría de sus profes le cogen cariño enseguida porque a veces es la única que les escucha en clase y toma apuntes mientras los demás queman las mesas con el cigarro. En ese aspecto es como mi hija mayor, Ana, la dibujante, y es un gordo de la lotería el que te toquen unas hijas así (cuidado, no piseis el chorro de baba que acabo de soltar).
Hoy al llegar a casa Raquel estaba muy nerviosa, alteradísima, y cuando he conseguido que deje de tartamudear me dice que sus profesores, que la conocen bien, le han concedido una de las cuatro plazas que hay en todo el instituto para ir de intercambio a Alemania este verano. La cuestión es que esas plazas son en principio sólo para bachilleres, y ella está en cuarto de la ESO, así que es un privilegio enorme el que le han concedido, porque los estudiantes mayores se dan hostias por pillar una plaza. Pero los profes han elegido a mi niña.
Sólo tiene 15 años y nunca ha salido de casa, y yo soy gilipollas y tengo miedo. Pero las bragas se me han caído al suelo de orgullo. Sólo la madre de Freddy Mercury puede entender cómo me siento hoy al mirar a mi hija.
martes, diciembre 12, 2006
Creo que me estoy haciendo vieja
Este año, por primera vez desde que entré en Mensa, la llegada de la RAM no me ha hecho ilusión ni me ha producido cosquilleos en la barriga ni ansias de hacer el equipaje. En los últimos años no me he perdido un acontecimiento relativo a Mensa, y a lo mejor ha sido eso lo que al final me ha provocado más cansancio y hastío que otra cosa.
Yo nunca he ido a las RAM's a hacer turismo. En muchas ocasiones no he llegado a salir del hotel, porque a las RAM's se va a ver a la gente que quieres y que desgraciadamente vive lejos de tí, a compartir ratos de charlas y juegos con ellos, y si a cambio hay que salir a ver monumentos o comer bazofia, pues se hace y ya está. Lamentablemente, quien no tiene amigos que se alegren de volver a verlo tiene que juzgar cada RAM por la calidad del hotel y de la comida que le han puesto, porque el evento se convierte en un simple puente de turismo barato que alguien se ha molestado en organizar para tí. Lo siento por ellos, que aún no saben lo que es disfrutar una RAM.
Sin embargo, este año en lugar de pensar en la emoción de la llegada al hotel, volver a ver a los amigos, los besos y los abrazos, no me venía a la cabeza más que los madrugones, el poco dormir, las caminatas, las caras que me producen arcadas y que inevitablemente tienes que ver... Y he descubierto que no me apetecía nada ir, aún no estoy muy segura de porqué, pero llevo un tiempo en que la palabra Mensa no me trae vibraciones positivas como antes. Así que, sabiendo lo mucho que echaría de menos a la gente que quiero (y que más o menos coincide con el selecto y exíguo grupo de lectores de este blog), decidí que no iría a mi sexta RAM. En mi visita a Barcelona del año pasado ya comprobé que no hacía falta la excusa de una RAM para ver a tus amigos, siempre es buen momento y los amigos siempre te reciben con honores de jefe de estado.
Así que, como el cuerpo solo me pedía paz y tranquilidad, nos perdimos durante unos días en una cabaña en la montaña.
Siempre me ha atraído Andalucía, más que nada porque me encanta su gente, porque no puedo decir que conozca mucho la región. Y cuando pienso en Andalucía pienso en lo más vistoso, claro, lo que todo el mundo tiene que ver antes de morirse: Granada, Sevilla y Córdoba. Así que me fui a la provincia mas olvidada (para mí) y menos turística de la región: Jaén.
Y he descubierto un lugar maravilloso para perderse de verdad. Desde nuestra cabaña no se veían más que montañas y bosques, y los ciervos correteaban entre los árboles. Igual eran los primos del que me cené una noche, qué gozada de escalopines de venado. Para rematar el viaje de relax, fuimos un par de veces a una casa de baños árabes donde nos remojamos en agua hirviendo y donde nos pringaron enteros de aceite de lavanda para darnos un masaje de una hora (dioss, ciento veinte minutos de sobo en total). Allí descubrí que la felicidad consiste en un masaje de cuerpo entero, del que te deja con las piernas temblando.
Paseando un poco por la zona llegamos a un santuario en Andújar, en cuya puerta lucía un gran cartel que rezaba, muy acertadamente: "Por favor, apague su móvil. Para hablar con Dios no lo necesita".
Lo he pasado muy bien, han sido unos días estupendos de descanso y carga de pilas, pero he pensado en vosotros constantemente. He lamentado perderme el concierto, las partidas de rol y las risas, he echado terriblemente de menos vuestra compañía, así que tendré que acercarme un día de estos a veros.
Os quiero.
martes, noviembre 21, 2006
Una historia triste con final feliz
Mi hija menor tiene un nuevo amigo que viene mucho a casa últimamente. Tiene 17 años y es un verdadero encanto, dulce y cariñoso hasta decir basta, cuida mucho de nuestra chica y cuando está en casa sabe hacerse querer. A veces es el primero que se tira a darme besos cuando llego a casa, y es el tipo de persona que te hace un masaje de hombros si te ve aspecto de cansada o te prepara un sandwich si no has comido.
Como la mayoría de los lectores de mis neuras no tiene hijos adolescentes, os diré que es REALMENTE difícil que los novios de tus hijas no se corten en tu presencia y se sonrojen con solo verte, al menos hasta que haya pasado el suficiente tiempo y te conozcan bien. La figura de la suegra impone mucho cuando se tienen 16 ó 17 años, así que este chico me tiene conquistada con su espontaneidad, su sentido del humor y su dulzura.
La vida de este chaval es cualquier cosa menos perfecta. No nació como sus hermanos, fruto del amor de sus padres. Es el resultado de una violación. No puedo saber cómo se siente alguien que ha venido al mundo porque un hijo de puta violó a tu madre, pero imagino que puede ser devastador.
No es lo peor que ha pasado en su vida. Cuando tenía 9 años presenció como un coche atropellaba a su hermano mayor (su ídolo, su mejor amigo), y lo dejaba reventado en la carretera. Mi chico estuvo bastante tiempo en estado de shock, y en tratamiento psicológico hasta hace un par de meses.
De resultas de esta serie de calamidades, se volcó en su madre. La cuida, la mima, la llama si va a llegar 5 minutos más tarde de lo previsto. Pero a su madre le ha afectado todo de otra manera.
Supongo que a raíz de la violación, la pobre mujer sufrió una depresión y desarrolló rechazo hacia su hijo desde su nacimiento, porque no quiso inscribirlo en el registro civil. El chaval no tiene partida de nacimiento ni está inscrito en ningún lado, a todos los efectos no existe. Tuvo que dejar de estudiar a los 14 años, cuando le pidieron la primera fotocopia del DNI que no tiene ni puede conseguir. Evidentemente tampoco puede trabajar porque no pueden hacerle contrato.
La situación económica en su casa es muy precaria. La madre lo saca adelante como puede, pero la mayoría de las veces él no tiene ni para coger el autobús para venir a ver a mi hija. Así que cuando viene se queda a comer, a cenar y a lo que haga falta, pero es muy humillante para él depender de la caridad, por muy de corazón que yo lo haga.
Él ha intentado muchas veces conseguir una partida de nacimiento para poder hacerse el DNI, quiere terminar de estudiar y trabajar, pero siempre se topa con la misma pared. En el ayuntamiento, en el juzgado, en los servicos sociales, siempre le piden la partida de nacimiento de su madre, y ella se niega en redondo a dársela. Quizá tiene miedo de que le hagan algo por no haber inscrito al niño, o incluso de que le quiten su custodia. No creo que hicieran eso, pero en cualquier caso ella tiene miedo y no quiere. Y el chico está desesperado y harto de no existir.
Ni que decir tiene que yo estaba dispuesta a ayudarlo como fuera, y lo que sea había que hacerlo ya, mientras sea menor de edad y tenga esa protección, porque en cuanto cumpla los 18 dentro de unos meses, ahí te pudras y búscate la vida que ya eres mayorcito.
No imaginaba que conseguir papeles para un español costaría más que para un extranjero, pero he pasado días haciendo llamadas telefónicas y enviando mails. Al parecer no era competencia de nadie, ni del ayuntamiento ni del juzgado ni de los servicios sociales, nadie sabía que hacer con un chico sin registrar. Al final he conseguido contactar con una abogada de los servicios de atención al menor que se va a hacer cargo de todo. Con toda discreción, pasando por encima de su madre, van a inscribir al chico en el registro y van a proporcionarle partida de nacimiento, de empadronamiento y DNI.
Mi hija y yo estábamos confabuladas para hacer esto, pero él no tenía ni idea. Yo no sabía cómo iba a reaccionar, porque a veces es muy fina la línea que separa las buenas intenciones de meterte donde no te llaman, y el chico ya está bastante humllado de recibir ayudas.
Anoche se lo dijimos. Le pedí que no se molestara conmigo por haberme metido en su vida, pero que me había tomado la libertad porque le tengo cariño.
Dios mío, pobre chico... Se me tiró al cuello y no paraba de darme besos y de darme gracias, con los ojos lagrimosos. No me lo pude despegar en una hora, yo ya abrumada y avergonzada, pero para él significaba mucho. Se sentía persona, ya podía trabajar y ayudar a su madre, terminar los estudios y tener siempre algo de dinero encima para poder invitar a mi chica a una coca-cola en vez de dejar que pagara ella.
¿Y podeis imaginar lo que más ilusión le hizo? Le compré un bono-bus para que pudiera venir todos los días, y parecía un niño pequeño el día de Reyes. Todavía alucino.
Creo que no me he sentido mejor en toda mi vida.
martes, octubre 31, 2006
11 kilos
Eso es lo que me he echado en el cuerpo desde que dejé de fumar, cagüenlaleche. Toda la vida intentando coger unos kilillos sin conseguirlo y ahora me han venido todos de golpe.
Me siento como dentro del cuerpo de otra persona. Me noto el culo cuando camino, al sentarme me aparece una leja en la tripa, y he ganado dos tallas, dos, de sujetador. Bueno, eso no me parece mal.
Después de toda una vida con 45 kilos, no es fácil adaptarse a este cambio en unos pocos meses. Ya sabía que iba a ganar algo de peso (y falta que me hacía), pero no me esperaba esa ansiedad por comer durante los primeros meses de no fumar. Ya se ha pasado, afortunadamente, solo era el efecto secundario más inmediato a la falta de nicotina, pero ya hace un tiempo que vuelvo a comer de forma normal, incluso empiezo a comer poco, como es mi naturaleza. Calculo que perderé unos 5 kilos al retomar mi alimentación normal y me quedaré en una cifra razonable, pero ha sido una sensación extrañísima la de estos meses . He tenido que reponer todo mi vestuario, enterito, no me ha servido nada de mi ropa de antes. Pero seguro que pronto volveré a mis antiguos vaqueros y mis antiguos (sniff) sujetadores.
Por cierto, dentro de nada hará un año que dejé el vicio. Este Año Nuevo tendré una cosa más que celebrar. Yupiii ¡¡¡
PS: Aún no he podido pasar un solo día en estos diez meses sin que me apetezca un cigarro varias veces al día. Sigo luchando día a día, jodido vicio.
Me siento como dentro del cuerpo de otra persona. Me noto el culo cuando camino, al sentarme me aparece una leja en la tripa, y he ganado dos tallas, dos, de sujetador. Bueno, eso no me parece mal.
Después de toda una vida con 45 kilos, no es fácil adaptarse a este cambio en unos pocos meses. Ya sabía que iba a ganar algo de peso (y falta que me hacía), pero no me esperaba esa ansiedad por comer durante los primeros meses de no fumar. Ya se ha pasado, afortunadamente, solo era el efecto secundario más inmediato a la falta de nicotina, pero ya hace un tiempo que vuelvo a comer de forma normal, incluso empiezo a comer poco, como es mi naturaleza. Calculo que perderé unos 5 kilos al retomar mi alimentación normal y me quedaré en una cifra razonable, pero ha sido una sensación extrañísima la de estos meses . He tenido que reponer todo mi vestuario, enterito, no me ha servido nada de mi ropa de antes. Pero seguro que pronto volveré a mis antiguos vaqueros y mis antiguos (sniff) sujetadores.
Por cierto, dentro de nada hará un año que dejé el vicio. Este Año Nuevo tendré una cosa más que celebrar. Yupiii ¡¡¡
PS: Aún no he podido pasar un solo día en estos diez meses sin que me apetezca un cigarro varias veces al día. Sigo luchando día a día, jodido vicio.
viernes, octubre 06, 2006
Mi jardín
Que con estas últimas entradas mías que desprenden apatía y mala leche a partes iguales, puede parecer que no me van bien las cosas, pero no es eso. Hombre, el trabajo me las hace pasar putas a ratos, y tener tres adolescentes en casa es algo que solo le deseo a un par de personas, pero por lo demás no debo quejarme. Salvando esa saludable dosis de stress, las cosas me van bien.
Y claro que sigo teniento ilusión por el futuro y todas las cosas que quiero hacer. Pero mi última maquinación, la que me hace hacer chiribitas con los ojos cada vez que lo pienso es la monda: quiero tener un jardín japonés. Hala.
Pero un jardín japonés comme il faut, con sus rocas, su fuente con estanque y, oh maravilla, su puentecito de madera. En el caso de la casita de té, será sustituida por una pergolita de estilo japo que me la hago con dos viajes al Leroy Merlin, igual que el puente.

Ya os dije que Jose tiene un terrenito en Alicante donde queremos construir, y el caso es que yo me quedaba mirando los alrededores pensando qué podríamos hacer con eso, que tiene un aspecto tan yermo. Y como no podía ser de otra forma, empecé a imaginar un cerezo por aquí, unas piedras por allá... En realidad me imaginaba tambien unas geishas paseando por allí, pero creo que quedan pocas y además no están a la venta. Pero la idea del jardín japonés empezó a colarse y ya no me la quité de encima.
No es ninguna locura aunque lo pueda parecer. Entre Jose y yo podemos hacer la parte de carpintería sin mayores problemas (siempre nos puede asesorar un profesional), el estanque artificial no es difícil de montar y los viveros se encargarán de darle color verde a todo. La idea es que haya que cruzar el estanque por el puente para llegar a la pérgola para tomarse algo al fresco.
Ya sé en qué quiero ocupar los próximos 5 años de mi vida. O 10, ó 15... Si es que cuando me ilusiono con algo me convierto en una niña pequeña, pero si no fuera por estas cosas, ¿para qué coño viviríamos?
Y claro que sigo teniento ilusión por el futuro y todas las cosas que quiero hacer. Pero mi última maquinación, la que me hace hacer chiribitas con los ojos cada vez que lo pienso es la monda: quiero tener un jardín japonés. Hala.
Pero un jardín japonés comme il faut, con sus rocas, su fuente con estanque y, oh maravilla, su puentecito de madera. En el caso de la casita de té, será sustituida por una pergolita de estilo japo que me la hago con dos viajes al Leroy Merlin, igual que el puente.


Ya os dije que Jose tiene un terrenito en Alicante donde queremos construir, y el caso es que yo me quedaba mirando los alrededores pensando qué podríamos hacer con eso, que tiene un aspecto tan yermo. Y como no podía ser de otra forma, empecé a imaginar un cerezo por aquí, unas piedras por allá... En realidad me imaginaba tambien unas geishas paseando por allí, pero creo que quedan pocas y además no están a la venta. Pero la idea del jardín japonés empezó a colarse y ya no me la quité de encima.
No es ninguna locura aunque lo pueda parecer. Entre Jose y yo podemos hacer la parte de carpintería sin mayores problemas (siempre nos puede asesorar un profesional), el estanque artificial no es difícil de montar y los viveros se encargarán de darle color verde a todo. La idea es que haya que cruzar el estanque por el puente para llegar a la pérgola para tomarse algo al fresco.
Ya sé en qué quiero ocupar los próximos 5 años de mi vida. O 10, ó 15... Si es que cuando me ilusiono con algo me convierto en una niña pequeña, pero si no fuera por estas cosas, ¿para qué coño viviríamos?
viernes, septiembre 29, 2006
Personas y gentuza.
Lo único que hace que continúe en mi actual trabajo es la certeza de que donde vaya voy a encontrar la misma mierda, y hasta puede que más y peor pagada.
Ya no tengo la menor esperanza de que mi empresa pretenda dar un mínimo de calidad, al fin y al cabo tampoco se la pide nadie, le pagan igual por entregar un ñordo que un trabajo bien hecho, así que habría que ser idiota para emplear más tiempo y esfuerzo del imprescindible. Hasta ahí vale.
Tampoco me importaría lo más mínmo si yo viviera aislada en mi despachito sin ver nada más que el trabajo que tengo por delante, y que realizo muy a gusto y quiero creer que con eficacia.
El problema que solo yo veo aquí, es que mientras la mayoría de mis compañeros trabajan con ordenadores y papeles, yo trabajo con PERSONAS, y no es exactamente lo mismo.
Soy la recepcionista de un centro de reconocimientos médicos laborales, soy la primera cara que el paciente vé cuando llega, soy la que le dá sonriente los buenos días, soy la que aguarda junto a ellos enfrascada en mi ordenador. Y soy la única que observa que la media de tiempo de espera es de dos horas, que algunas personas siguen en ayunas a las 11 de la mañana, que alguien es relegado para el final porque no le ha caído bien a alguno de mis compas, que mientras los pacientes esperan y esperan oyen dentro las risas y charlas de mis queridos compañeros, a los que no les importa el hecho de que estas personas están perdiendo horas de su trabajo que nadie les va a remunerar.
Habitualmente tambien soy la única que se come todas las quejas y protestas del personal. Qué se le va a hacer, no hay nadie más.
Durante un cierto tiempo, fui tan ingenua de pensar que mis compañeros médicos y enfermeros no eran conscientes de estas cosas, que no se habían parado a pensar que el tiempo de estas personas es valioso y que entre todos debíamos intentar hacerles el rato lo menos molesto y rápido posible. Creo que si alguna vez he demostrado ser una perfecta imbécil ha sido la vez en que les comenté todo esto. Aún no sabía que mis compas tienen un lema para con el paciente, y es "que le den por culo". Si tiene prisa, que le den por culo. Si está en ayunas, que le den por culo. Si lleva tres horas esperando, que le den por culo. Y por supuesto, si protesta por algo, lo van a dejar el último y además que le den por culo. Y no digamos si es extranjero y no domina bien el idioma, con ése disfrutan especialmente, empezando por asustarlo con que no va a poder trabajar porque no sabe responder las preguntas.
Y me duele todo esta injusticia como si me la clavaran en las carnes.
Llevo tres años y no consigo que se me haga un callo. No consigo endurecerme. A los ordenadores, las fotocopiadoras y los papeles sí les pueden dar por culo, pero no a las personas que vienen aquí porque su jefe se lo ha mandado, no por jodernos el día a nosotros. Que llevan media mañana trabajando y sin desayunar, que están perdiendo dinero cada minuto que pasan aquí, y que en su inmensa mayoría se portan bien y son pacientes en el más amplio sentido de la palabra. Sus jefes los tratan como mierda, nosotros los tratamos como mierda, pero al final hay un intercambio de papeles y billetes y todos contentos. Salvo ellos y yo.
Mis queridos compañeros de fatigas: tengo tres hijos que comen de esto y valoro mucho el tener un trabajo cómodo y no mal pagado, pero algún día antes de largarme os diré que sois un hatajo de miserables comememierdas amargados y segregabilis, gentuza que se cree algo por tener un mínimo poder sobre estos pobres desgraciados que tienen que ponerse en vuestras manos por imperativo legal. Algún día os darán por culo a vosotros.
Viva el Orfidal.
viernes, agosto 04, 2006
Agosto
Durante este mes, la ciudad siempre está como dormida. Apenas hay nadie deambulando (cuatro pobres currantes y algún guiri despistado), los comercios y bares cerrados, no hay vida en las calles. Es lógico, teniendo la playa aquí al lado, incluso los que trabajan este mes se escapan cuando pueden a pasar la tarde rebozándose en arena.
Yo no soy muy playera. Siempre he sido más bien de secano, y cocerme en mi jugo al sol y ponerme pringosa de arena no me hace mucha gracia tampoco. Sin embargo me gusta mucho el ambiente de la playa, el fresquito que hace por las noches, las terrazas... Me gustaría tener algún día un lugar donde escaparme los fines de semana aunque no pisara la arena, pero poder cambiar de aires de vez en cuando. Como decía una amiga mía, "al menos cuando friegas los platos, los azulejos son de otro color".
Tengo vacaciones la segunda quincena del mes, y aún no sé qué voy a hacer. No tengo muchas opciones, los niños estarán conmigo y a esos no hay quien los mueva de la ciudad, y tampoco tengo donde llevarlos de todas formas. Igual pillaremos unos días de playa y quizá alguna acampada por donde corra el fresco, pero nada espectacular. La paga extra se va íntegramente en libros de texto en Septiembre, así que nada de veraneo.
Jose y yo tenemos un pequeño sueño en común. Él tiene un terreno edificable en el campo, y a mí me encantaría construir en él una casa de madera. Me encantan las casas de madera tipo canadiense, con un gran porche y rodeadas de arbolado, para sentarse al anochecer en la mecedora (ya, ya sé, solo falta la armónica). Esa es mi parte del sueño, la de él consiste en una piscina subterránea, en el sótano, con suelo de mármol estilo terma romana.
Habrá que intentar fusionar los dos sueños en uno, para que los meses de Agosto resulten más amenos en el futuro.
Yo no soy muy playera. Siempre he sido más bien de secano, y cocerme en mi jugo al sol y ponerme pringosa de arena no me hace mucha gracia tampoco. Sin embargo me gusta mucho el ambiente de la playa, el fresquito que hace por las noches, las terrazas... Me gustaría tener algún día un lugar donde escaparme los fines de semana aunque no pisara la arena, pero poder cambiar de aires de vez en cuando. Como decía una amiga mía, "al menos cuando friegas los platos, los azulejos son de otro color".
Tengo vacaciones la segunda quincena del mes, y aún no sé qué voy a hacer. No tengo muchas opciones, los niños estarán conmigo y a esos no hay quien los mueva de la ciudad, y tampoco tengo donde llevarlos de todas formas. Igual pillaremos unos días de playa y quizá alguna acampada por donde corra el fresco, pero nada espectacular. La paga extra se va íntegramente en libros de texto en Septiembre, así que nada de veraneo.
Jose y yo tenemos un pequeño sueño en común. Él tiene un terreno edificable en el campo, y a mí me encantaría construir en él una casa de madera. Me encantan las casas de madera tipo canadiense, con un gran porche y rodeadas de arbolado, para sentarse al anochecer en la mecedora (ya, ya sé, solo falta la armónica). Esa es mi parte del sueño, la de él consiste en una piscina subterránea, en el sótano, con suelo de mármol estilo terma romana.
Habrá que intentar fusionar los dos sueños en uno, para que los meses de Agosto resulten más amenos en el futuro.
jueves, julio 20, 2006
Qué penita...
Vaya por dios, mi hija rompió con su chico hace unos días y tenemos los tres el corazón partío.
Llevaban más de un año juntos, un año que el chaval se ha tirado prácticamente metido en mi casa (es que no salían, los sosos). Comía y cenaba en casa muchos días, hemos ido juntos de viaje, era mi asesor en videojuegos y me chipeó la PS2. Que le tenía mucho cariño, vaya... :/
Ya sé que la chica tiene 16 años y que ésto iba a ser algo pasajero, pero eso no hace que me dé menos pena no verlo más. Yo sabía que las cosas no iban bien entre ellos, y hace unos días mi hija lo llamó para que viniera a casa, yo sabía que con intención de cortar. Jo, cuando salió de la habitación al cabo de una hora, con una carita de pena terrible y una bolsa de regalos devueltos, me miró y ambos dijimos "hasta luego", fingiendo que no pasaba nada y que volveríamos a vernos al día siguiente como de costumbre. No se me ocurrió otra manera de hacerlo menos incómodo.
Es muy curioso esto de sentirme suegra a mi edad, que no es tanta. He sido hija, madre, nieta, pero lo de suegra es nuevo y aún no me he acostumbrado, pero ciertamente que se le coje cariño a un yerno (a una nuera aún está por comprobar, que creo que genéticamente estamos enemistadas por definición). Eso sí, no quiero conocer más novios de las chicas hasta que tengan cierta posibilidad de permanencia, o al menos de larga duración, que luego las rupturas son jodidas y con las mías tengo suficiente.
Llevaban más de un año juntos, un año que el chaval se ha tirado prácticamente metido en mi casa (es que no salían, los sosos). Comía y cenaba en casa muchos días, hemos ido juntos de viaje, era mi asesor en videojuegos y me chipeó la PS2. Que le tenía mucho cariño, vaya... :/
Ya sé que la chica tiene 16 años y que ésto iba a ser algo pasajero, pero eso no hace que me dé menos pena no verlo más. Yo sabía que las cosas no iban bien entre ellos, y hace unos días mi hija lo llamó para que viniera a casa, yo sabía que con intención de cortar. Jo, cuando salió de la habitación al cabo de una hora, con una carita de pena terrible y una bolsa de regalos devueltos, me miró y ambos dijimos "hasta luego", fingiendo que no pasaba nada y que volveríamos a vernos al día siguiente como de costumbre. No se me ocurrió otra manera de hacerlo menos incómodo.
Es muy curioso esto de sentirme suegra a mi edad, que no es tanta. He sido hija, madre, nieta, pero lo de suegra es nuevo y aún no me he acostumbrado, pero ciertamente que se le coje cariño a un yerno (a una nuera aún está por comprobar, que creo que genéticamente estamos enemistadas por definición). Eso sí, no quiero conocer más novios de las chicas hasta que tengan cierta posibilidad de permanencia, o al menos de larga duración, que luego las rupturas son jodidas y con las mías tengo suficiente.
martes, junio 27, 2006
Cosas bonitas que te pueden pasar en la vida
- Llegar a los 35 y rehacer tu vida por completo, cuando creías que ya sólo te esperaba la rutina de ver pasar cada día semejante al anterior.
- Ver como tus hijos han crecido y no son unos perfectos imbéciles como te temías. Algo habrás hecho bien.
- La ilusión de comprar una casa que será solo tuya y el placer de compartirla con quien tú quieres. Buscar muebles, cuadros, impregnarla de tí...
- Coleccionar 1000 variedades de té porque nunca sabes cuál te va a apetecer ese día, y tomarlo al atardecer en el balcón sentada sobre un cojín en el suelo.
- Acariciar a tu gato cuando te hace el regalo de sentarse en tus rodillas.
- Encontrarse con los amigos alrededor de una mesa, charlar, reir, tomar cerveza, quererlos...
- Enamorarse de nuevo.
- Oir un "te quiero" de la personita que hace nada era tu niña y ahora es más alta que tú, y la adoras.
- Estrenar ansiosa el último libro que compraste y estabas deseando empezar (a ser posible, en el balcón mientras tomas un té y acaricias a tu gato).
- Contar los días que faltan para las vacaciones.
- Encontrar de repente un rato para tí: para sentarte a leer, darte un baño de burbujas, no hacer nada.
- Hacer planes, planes, planes, planes....
- Ver como tus hijos han crecido y no son unos perfectos imbéciles como te temías. Algo habrás hecho bien.
- La ilusión de comprar una casa que será solo tuya y el placer de compartirla con quien tú quieres. Buscar muebles, cuadros, impregnarla de tí...
- Coleccionar 1000 variedades de té porque nunca sabes cuál te va a apetecer ese día, y tomarlo al atardecer en el balcón sentada sobre un cojín en el suelo.
- Acariciar a tu gato cuando te hace el regalo de sentarse en tus rodillas.
- Encontrarse con los amigos alrededor de una mesa, charlar, reir, tomar cerveza, quererlos...
- Enamorarse de nuevo.
- Oir un "te quiero" de la personita que hace nada era tu niña y ahora es más alta que tú, y la adoras.
- Estrenar ansiosa el último libro que compraste y estabas deseando empezar (a ser posible, en el balcón mientras tomas un té y acaricias a tu gato).
- Contar los días que faltan para las vacaciones.
- Encontrar de repente un rato para tí: para sentarte a leer, darte un baño de burbujas, no hacer nada.
- Hacer planes, planes, planes, planes....
viernes, junio 16, 2006
Cadena literaria
Y ahora me entero de casualidad, de que Fantine me ha pasado el testigo de la cadena (espero que ya estés bien del todo, guapísima :*****).
Mira que es jodido elegir solo tres libros, así que habrá que ceñirse no a los que más me han gustado, que serían una barbaridad porque soy bastante benevolente, sino a los que de alguna manera se hayan hecho imborrables en mi corazón. De esos hay menos.
El Blogger hoy se niega a cargar imágenes, así que tendrá que ir a palo seco.
1- Un mundo feliz, de Aldous Huxley.
Este fue sin duda alguna mi libro de juventud. A los 14 ños me creó muchos sentimientos encontrados, porque si bien pintaba un futuro horrible y deshumanizado, por otra parte... jo, debía estar guay eso de amar lo que hacías, y como molaba lo de tener soma siempre a mano. Me causó un shock eso de estudiar cosas como Conciencia de Clase o Promiscuidad. Me llegué a plantear que no era un precio demasiado alto el que te pedían por ser feliz. Bueno, luego maduré y eso ... :)
2- 1984, de George Orwell.
Que sí, que me encanta la sci-fi. Y otro libro que plantea futuros horribles, aunque éste en el sentido opuesto del anterior. Me encanta el derroche de imaginación de este libro (imaginación no es algo de lo que carezca Orwell), y la atmósfera opresiva y asfixiante en la que te imbuyes. Y algo que parecía difícil gustándome tanto el libro: la película basada en él me parece una pasada. No hay más dios que George Orwell y John Hurt es su profeta. Por cierto, hicieron un gracioso guiño a este clásico de la sci-fi en "V de Vendetta", en la que John Hurt interpreta al Líder (el Gran Hermano de turno). Me encantó el detalle.
3- El perfume, de Patrick Suskind.
Menuda primera novela. Si me llegan a decir que un libro podría transmitirme olores no lo habría creído. Pero es que la narrativa es tan minuciosa, tan detallada la descripción del personaje, que por unas horas te conviertes en Jean Baptiste Grenouille y casi crees que puedes oler el cristal y guiarte por el olfato en la oscuridad. Maravillosa novela con desenlace redondo.
Yo releo muchísimo, me encanta releer. Tal vez porque leo tanto misterio y fantasía que a veces estoy demasiado pendiente de lo que va a ocurrir después y de quién será el malo al final, no leo, engullo. Pero las siguientes veces puedo dedicarme a saborear las palabras porque ya sé lo que va a ocurrir y no tengo prisa. Cualquiera de los tres libros anteriores los he leído un mínimo de veinte veces, o sea, llevo leyéndolos una vez al año desde hace 20 años, más o menos. He releído otros muchos libros, desde luego, pero estos tres se llevan la palma y por eso los he elegido. No me canso de leerlos y los disfruto cada vez como si fuera la segunda.
Le paso la pelota.. a Nilrem. Ta tocao, chaval ;)
Mira que es jodido elegir solo tres libros, así que habrá que ceñirse no a los que más me han gustado, que serían una barbaridad porque soy bastante benevolente, sino a los que de alguna manera se hayan hecho imborrables en mi corazón. De esos hay menos.
El Blogger hoy se niega a cargar imágenes, así que tendrá que ir a palo seco.
1- Un mundo feliz, de Aldous Huxley.
Este fue sin duda alguna mi libro de juventud. A los 14 ños me creó muchos sentimientos encontrados, porque si bien pintaba un futuro horrible y deshumanizado, por otra parte... jo, debía estar guay eso de amar lo que hacías, y como molaba lo de tener soma siempre a mano. Me causó un shock eso de estudiar cosas como Conciencia de Clase o Promiscuidad. Me llegué a plantear que no era un precio demasiado alto el que te pedían por ser feliz. Bueno, luego maduré y eso ... :)
2- 1984, de George Orwell.
Que sí, que me encanta la sci-fi. Y otro libro que plantea futuros horribles, aunque éste en el sentido opuesto del anterior. Me encanta el derroche de imaginación de este libro (imaginación no es algo de lo que carezca Orwell), y la atmósfera opresiva y asfixiante en la que te imbuyes. Y algo que parecía difícil gustándome tanto el libro: la película basada en él me parece una pasada. No hay más dios que George Orwell y John Hurt es su profeta. Por cierto, hicieron un gracioso guiño a este clásico de la sci-fi en "V de Vendetta", en la que John Hurt interpreta al Líder (el Gran Hermano de turno). Me encantó el detalle.
3- El perfume, de Patrick Suskind.
Menuda primera novela. Si me llegan a decir que un libro podría transmitirme olores no lo habría creído. Pero es que la narrativa es tan minuciosa, tan detallada la descripción del personaje, que por unas horas te conviertes en Jean Baptiste Grenouille y casi crees que puedes oler el cristal y guiarte por el olfato en la oscuridad. Maravillosa novela con desenlace redondo.
Yo releo muchísimo, me encanta releer. Tal vez porque leo tanto misterio y fantasía que a veces estoy demasiado pendiente de lo que va a ocurrir después y de quién será el malo al final, no leo, engullo. Pero las siguientes veces puedo dedicarme a saborear las palabras porque ya sé lo que va a ocurrir y no tengo prisa. Cualquiera de los tres libros anteriores los he leído un mínimo de veinte veces, o sea, llevo leyéndolos una vez al año desde hace 20 años, más o menos. He releído otros muchos libros, desde luego, pero estos tres se llevan la palma y por eso los he elegido. No me canso de leerlos y los disfruto cada vez como si fuera la segunda.
Le paso la pelota.. a Nilrem. Ta tocao, chaval ;)
martes, junio 13, 2006
Irritaciones varias
Sí que hace que no me paso por aquí, vaya. No es que estuviera muy liada, es que estaba desganada para escribir, pero ya vamos a ello.
El cómic de Ana finalmente no resultó elegido en el concurso, pero bueno, ya contábamos con que podía ocurrir, claro. Lo que jode es ver los que sí resultaron elegidos, juzgad vosotros mismos, que yo soy su madre. Ana por suerte no se lo tomó a mal, los concursos son así y ya se está preparando para el año que viene, pero tambien se había ilusionado con ver su trabajo impreso en una revista por la que la gente paga y todo. No pasa nada, es una chica muy madura y sacará una lección de esto. Le he pedido su cómic para llevar a la RAM ya que Rapunzell quería verlo, y me lo dejará encantada, aunque le dá un poco de vergüenza :)
Lo que sí que llevo mal, pero mal mal ( ya os hablé una vez de eso), es la desconsideración de la gente en general. Hay mil variantes, por supuesto, y cada día me trago una buena cantidad ya que trabajo con el público, pero hay una en especial que es el namber uan de la desconsideración humana, el top of the top, la que me hace echar espumarajos por la boca, LA GENTUZA QUE HABLA EN EL CINE.
Dioss, si solo nombrarlos me produce convulsiones... Esta gente que cree que los demás pagamos 6 euros para poder oir sus gilipolleces, esta gente que confunde el significado del concepto "cine en casa", estos mongólicos que solo conciben el respeto como algo unidireccional (hacia ellos), no saben la suerte que tienen de salir vivos del cine una y otra vez. La penúltima vez que casi sufro un ataque de nervios en el cine, estuve a punto de estrangular a una vieja a mi lado en "Misión imposible III", porque la hija de puta no solo no dejó de hablar en toda la película, es que encima me hablaba A MÍ, y yo ya debía tener más de doscientas pulsaciones por minuto, y empecé a notar cómo las manos me temblaban y se dirigían lenta pero inexorablemente al gaznate de la vieja, a acabar de una vez con su sufrimiento vital.
Es muy fuerte lo de estas señoras que hablan solas. Debe una sentirse realmente sola para contarle su vida al carnicero ("dame medio kilo de pechuga de pollo, que vienen mis nietos esta tarde y al mayor le he hecho un poco de pescado con patatas pero al pequeño no le gusta el pescado y carne ya comió ayer, y la pizza de un día para otro no le hace mucha gracia"), pero que te estén hablando en mitad de la película... Yo pierdo la paciencia, los modales, el respeto, la educación y la empatía humana, y sólo quiero que en una de esas la lengua empiece a crecerle como si fueran mutantes hasta que se les enrolle en la garganta y los estrangule de una vez. Sonrío de felicidad solo de pensarlo.
El problema es que tengo la costumbre de ir al cine los sábados, me gusta mucho ir al cine, pero para mí ir al cine supone someterme voluntariamente a una sesión de tortura. Concretamente me gustan las películas de terror, con lo que me aseguro una buena asistencia de público adolescente, que son los mejores para estas lides. Después de cada saltito de miedo, viene el inevitable coro de risitas aderezado con grititos de "hijaaa, qué suuustooo".
Me han hecho pasarlas putas, cuántas veces he estado a punto de levantarme de la butaca y largarme soltando esputos, pero he tenido que claudicar porque la única solución posible es dejar de ir al cine, y no quiero. Ahora, cuando empieza la peña a hablar y reirse, me convenzo a mí misma de que tienen todo el derecho a hacerlo, porque hablar fuerte está permitido en los cines, y si me encuentro algún ratito de silencio pues eso que me he ganado. Y así me engaño, pensando que ellos tienen la razón y no yo, y oye, como que empiezo a disfrutar de ir al cine tranquilamente.
El cómic de Ana finalmente no resultó elegido en el concurso, pero bueno, ya contábamos con que podía ocurrir, claro. Lo que jode es ver los que sí resultaron elegidos, juzgad vosotros mismos, que yo soy su madre. Ana por suerte no se lo tomó a mal, los concursos son así y ya se está preparando para el año que viene, pero tambien se había ilusionado con ver su trabajo impreso en una revista por la que la gente paga y todo. No pasa nada, es una chica muy madura y sacará una lección de esto. Le he pedido su cómic para llevar a la RAM ya que Rapunzell quería verlo, y me lo dejará encantada, aunque le dá un poco de vergüenza :)
Lo que sí que llevo mal, pero mal mal ( ya os hablé una vez de eso), es la desconsideración de la gente en general. Hay mil variantes, por supuesto, y cada día me trago una buena cantidad ya que trabajo con el público, pero hay una en especial que es el namber uan de la desconsideración humana, el top of the top, la que me hace echar espumarajos por la boca, LA GENTUZA QUE HABLA EN EL CINE.
Dioss, si solo nombrarlos me produce convulsiones... Esta gente que cree que los demás pagamos 6 euros para poder oir sus gilipolleces, esta gente que confunde el significado del concepto "cine en casa", estos mongólicos que solo conciben el respeto como algo unidireccional (hacia ellos), no saben la suerte que tienen de salir vivos del cine una y otra vez. La penúltima vez que casi sufro un ataque de nervios en el cine, estuve a punto de estrangular a una vieja a mi lado en "Misión imposible III", porque la hija de puta no solo no dejó de hablar en toda la película, es que encima me hablaba A MÍ, y yo ya debía tener más de doscientas pulsaciones por minuto, y empecé a notar cómo las manos me temblaban y se dirigían lenta pero inexorablemente al gaznate de la vieja, a acabar de una vez con su sufrimiento vital.
Es muy fuerte lo de estas señoras que hablan solas. Debe una sentirse realmente sola para contarle su vida al carnicero ("dame medio kilo de pechuga de pollo, que vienen mis nietos esta tarde y al mayor le he hecho un poco de pescado con patatas pero al pequeño no le gusta el pescado y carne ya comió ayer, y la pizza de un día para otro no le hace mucha gracia"), pero que te estén hablando en mitad de la película... Yo pierdo la paciencia, los modales, el respeto, la educación y la empatía humana, y sólo quiero que en una de esas la lengua empiece a crecerle como si fueran mutantes hasta que se les enrolle en la garganta y los estrangule de una vez. Sonrío de felicidad solo de pensarlo.
El problema es que tengo la costumbre de ir al cine los sábados, me gusta mucho ir al cine, pero para mí ir al cine supone someterme voluntariamente a una sesión de tortura. Concretamente me gustan las películas de terror, con lo que me aseguro una buena asistencia de público adolescente, que son los mejores para estas lides. Después de cada saltito de miedo, viene el inevitable coro de risitas aderezado con grititos de "hijaaa, qué suuustooo".
Me han hecho pasarlas putas, cuántas veces he estado a punto de levantarme de la butaca y largarme soltando esputos, pero he tenido que claudicar porque la única solución posible es dejar de ir al cine, y no quiero. Ahora, cuando empieza la peña a hablar y reirse, me convenzo a mí misma de que tienen todo el derecho a hacerlo, porque hablar fuerte está permitido en los cines, y si me encuentro algún ratito de silencio pues eso que me he ganado. Y así me engaño, pensando que ellos tienen la razón y no yo, y oye, como que empiezo a disfrutar de ir al cine tranquilamente.
martes, abril 25, 2006
Como me da la gana...
...pues subo un dibujo de mi niña que me encanta. Ana está preparando un comic completo para un concurso de dibujantes noveles, y me gustaría que lo viérais. El mes que viene sabremos cómo ha quedado, ya os contaré.
La cosa mejora
Estupendo, ahora se ha ido Carmen, otra compañera de trabajo. Y se ha ido así sin avisar, que mañana no vengo que me teneis harta.
Esto va mejorando por momentos, ahora tengo que hacer mi trabajo y el de ella. La supervisora tiene las hormonas descompensadas últimamente desde que se fue Fran, y ahora con esto ya ha perdido la olla definitivamente. No hace más que pegar gritos, correr de un lado a otro y ponerme histérica a mí, porque como todo el mundo sabe, el encargarte 4 o más cosas a la vez mejora ostensiblemente la eficacia de un empleado. Estoy haciendo cosas que no tienen que ver ni de lejos con mis habilidades, mis conocimientos y mi contrato.
Lo que más jode es saber que estoy así porque no he sabido lamer los culos adecuados, porque los dos compañeros que me quedan no hacen lo que no quieren hacer. Uno porque es subnormal (no es coña, nos han metido un disminuido psíquico que me sigue todo el día como un perrito para que le explique cosas que no entiende, las mismas cosas que llevo ocho meses explicándole), y la otra porque se toma las copas con la jefa. Luego la pone más verde que los cojones del increible Hulk, pero a la cara no tiene más que sonrisas.
De todas formas, sé que esto es lo más a lo que puedo aspirar. He pasado por empresas tan sumamente asquerosas que en comparación ésta es un modelo de virtudes, y una mileurista con contrato indefinido y sin formación universitaria todavía puede llorar por un ojo. Como siempre, lo que me revienta es el trato que se da a las personas en esta empresa, no las condiciones de trabajo en sí.
Es muy triste, pero cada día hago menos y con menos gana. Las buenas intenciones, las ganas de hacer cosas se han ido evaporando y ya no me queda nada más que hacer mis ocho horas diarias y ni un minuto más, y olvidarme de toda iniciativa. No quiero asumir ninguna responsabilidad, quiero hacer lo justo por lo que me pagan y ni siquiera corregir un error cuando lo tenga ante mis narices. Me han vuelto lo que no era, qué le vamos a hacer.
Y así hasta los 65.
Capi, quiero ese análisis exhaustivo, y lo quiero mañana a las 9 en mi mesa.
Esto va mejorando por momentos, ahora tengo que hacer mi trabajo y el de ella. La supervisora tiene las hormonas descompensadas últimamente desde que se fue Fran, y ahora con esto ya ha perdido la olla definitivamente. No hace más que pegar gritos, correr de un lado a otro y ponerme histérica a mí, porque como todo el mundo sabe, el encargarte 4 o más cosas a la vez mejora ostensiblemente la eficacia de un empleado. Estoy haciendo cosas que no tienen que ver ni de lejos con mis habilidades, mis conocimientos y mi contrato.
Lo que más jode es saber que estoy así porque no he sabido lamer los culos adecuados, porque los dos compañeros que me quedan no hacen lo que no quieren hacer. Uno porque es subnormal (no es coña, nos han metido un disminuido psíquico que me sigue todo el día como un perrito para que le explique cosas que no entiende, las mismas cosas que llevo ocho meses explicándole), y la otra porque se toma las copas con la jefa. Luego la pone más verde que los cojones del increible Hulk, pero a la cara no tiene más que sonrisas.
De todas formas, sé que esto es lo más a lo que puedo aspirar. He pasado por empresas tan sumamente asquerosas que en comparación ésta es un modelo de virtudes, y una mileurista con contrato indefinido y sin formación universitaria todavía puede llorar por un ojo. Como siempre, lo que me revienta es el trato que se da a las personas en esta empresa, no las condiciones de trabajo en sí.
Es muy triste, pero cada día hago menos y con menos gana. Las buenas intenciones, las ganas de hacer cosas se han ido evaporando y ya no me queda nada más que hacer mis ocho horas diarias y ni un minuto más, y olvidarme de toda iniciativa. No quiero asumir ninguna responsabilidad, quiero hacer lo justo por lo que me pagan y ni siquiera corregir un error cuando lo tenga ante mis narices. Me han vuelto lo que no era, qué le vamos a hacer.
Y así hasta los 65.
Capi, quiero ese análisis exhaustivo, y lo quiero mañana a las 9 en mi mesa.
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