martes, agosto 09, 2005

Ciudades

Vivir en una ciudad pequeña como Murcia tiene indudablemente sus ventajas, porque te la puedes recorrer andando de punta a punta en tres cuartos de hora.
Poder ir a pie al curro cada día es un lujo, y ahora que trabajo exactamente en la otra punta de la diagonal de la ciudad, llego en 15 minutos de autobús. Siempre tienes cerca de casa el cole de los niños, el centro de salud, las tiendas y las zonas de copas. Jo, si Antonn, Custer, Moriarty y yo vivimos a 200 metros uno de otro...Los inconvenientes que supone vivir en una ciudad pequeña supongo que son igual de obvios.
Si quieres estudiar idiomas, puedes elegir entre francés, inglés y alemán . Si quieres hacer artes marciales, tienes el karate y el judo. Si eres lector de comics, tienes que ir a la única librería especializada que hay y tener la suerte de que tengan lo que buscas. Si quieres un libro de rol, acércate al Corte Inglés y confórmate con lo que veas allí. Si quieres cualquier cosa que se salga de lo mayoritario, te topas con una pared.
En ese aspecto flipo cuando voy a Madrid, por ejemplo. Tienes todo lo que puedas buscar, puedes estudiar lo que quieras, encontrar lo más raro que se te ocurra. ¿Pero dónde está todo eso? Siempre a la misma distancia, que es a tomar por culo de tu casa. A mí, pobre provinciana, me parece ciencia ficción hacer tres trasbordos para llegar a cualquier sitio (trascualo? en Murcia sólo haces eso si te sales de la ciudad para ir a un pueblo...). Si coges un taxi tienes que decirle la calle y hasta el número¡ En Murcia sobra con que digas "voy al lado del colegio tal o del hotel cual". El concepto de distancia que tenemos aquí es otro, una cosa está lejos cuando está a más de 20 minutos a pie...
¿Y qué es mejor? Y yo qué sé, es que las diferencias son muchas. Los murcianos en Madrid flipamos al ver las tiendas tan estrambóticas que puedes encontrar y ver que se puede vivir de eso, y los madrileños flipan en las ciudades pequeñas porque se pueden dejar el coche en el garaje todo el día. Leí por ahí que Madrid es una ciudad imposible de entender cuando vas a pasar unos días, pero increíblemente especial cuando vives en ella. Y a mí me encanta tener el trabajo tan cerca, pero me gustaría que existiera una academia de japonés y una tienda de juegos y una biblioteca como dios manda...
Ahora que lo pienso, otra pega que tiene Murcia es que sales por ahí y te topas con tu ex por todas partes.

5 comentarios:

infopoeta dijo...

Jejeje, a mí me ha pasado un poco parecido al volver a mi casa en Tenerife. En Granada, por ejemplo, a menos de 15 minutos a pie, tenía al menos 3 cines, en Tenerife... ninguno :-S. Claro que aquí tampoco vivo en pleno Santa Cruz.

Txema dijo...

Pues yo debo ser un suertudo porque solo me he topado con la mia una vez en dos años. :)

Hari Seldon dijo...

Çe la vie. La ciudad perfecta no existe :)

Kurdo dijo...

Ciudades... ¿y los pueblos? Ese pueblo donde siempre ocurre lo mismo, donde siempre ganan los mismos, donde siempre pierden los mismos, donde ellos siempre nos llaman a nosotros "los otros". Ese pueblo con aspiraciones que todavía no sabe que es una p*** mierda de pueblo. Ese pueblo que te abre sus puertas para devorarte. Ese pueblo donde siempre eres un extraño, un extranjero. Ese pueblo donde tienes que someterte para prosperar.
Ese pueblo que cree que el mundo termina en sus fronteras. Ese pueblo que huele a rencor.
Ese pueblo cuyas calles te recuerdan permanentemente a los "vencedores".
Ese pueblo... el pueblo donde vivo.

Rapunzell dijo...

Almuric, hija, pero qué bien has sintetizado el asunto del tamaño de las ciudades. Incluído lo de encontrarte con tus ex... XDDD