lunes, abril 09, 2007

Steffi

Por estas fechas hace justo veinte años que me fui de intercambio a Francia. Fue una experiencia fantástica, muy enriquecedora (al menos para mí que le saqué partido, mi "correspondant" fue a su bola, ella se lo perdió). Disfruté mucho de aquel primer largo viaje lejos de casa, en otro pais con otra cultura y otro idioma. Es de esas cosas que no olvidas nunca.

Qué fuerte. Veinte años después me ha tocado el papel de anfitriona para la compañera de intercambio de mi niña, una alemana que se ha convertido en mi hija adoptiva durante 15 días, Steffi.
Al principio siempre tienes un poco de recelo, porque aunque participas con ilusión en el programa de intercambio, no dejas de meter a un perfecto extraño en la intimidad de tu hogar durante dos semanas. Puede salirte un perfecto capullo, un guarro, no hablar una palabra de español, no gustarle nada de lo que cocinas o pasarse el tiempo encerrado en su habitación, así que es un pequeño riesgo que corre tanto la familia de acogida como el chico/a que viene, que no sabe en qué casa de locos puede meterse (he oído de cada experiencia que es literalmente para llorar).

Pues nos tocó una chica de 18 años, Stefanie, con una cara de ángel que no reproduzco aquí porque aún no le he pedido permiso para subir una foto suya. Dulce como el almíbar, amable, risueña, siempre dispuesta a ayudar, enamorada de España y curiosa por todo lo que suene a español y que no haya en Alemania. Ni que decir tiene que la he atiborrado a gazpacho, churros, all i oli, cocidos, jamón de jabugo, migas y cualquier cosa que se me ocurriera que sonara a España. Y ella encantada.

Habla inglés muy bien. El español, en cambio, empezó a estudiarlo hace solo dos años y es sorprendente lo bien que lo habla. Despacito, se pensaba las palabras, pero construía perfectamente las frases y tenía un vocabulario lo bastante amplio, solo tenía algún problema con los tiempos verbales (como muchos españoles que yo conozco). Al parecer el español es una asignatura especial que ella eligió y que estudia muy intensivamente. Ni que decir tiene que a los 15 días cuando se marchó ya hablaba como una cotorra, sobre todo cosas que su profesor no aprobaría.

Le enseñamos Murcia y Alicante, la llevamos en barco a la isla de Tabarca a pasar el día, hicimos mucho turismo, y creo sinceramente que la hicimos sentir como en casa. Bueno, cuando la ví pasar el primer día entero en pijama por la casa y sin peinar, supe que se sentía como en casa. Ya pensaba tratarla muy bien porque para eso me comprometí (y porque mi hija irá este verano a su casa), pero en realidad lo hemos hecho porque nos apetecía, porque la chica se lo merece y lo agradece todo tanto que es una gozada tenerla.
La despedida fue horrorosa, todos llorando. Cuánto cariño le hemos cogido en solo dos semanas (pero muy intensas). Espero de verdad que se tome en serio el ofrecimiento de volver unos días las próximas vacaciones cuando sea posible.

Han sido dos semanas muy bonitas para todos. Siempre la recordaremos con cariño.

5 comentarios:

Fantine dijo...

Jamás me he ido de intercambio, y se que es un espinita que tengo clavada. Aunque claro, lo que hubiese dado yo por ir de jovencita a una casa como la tuya :)

De todos modos, las "visitas" a casa de colegas de secta son lo mas parecido

Gorpik dijo...

Aunque nunca he hecho intercambio, durante varios años estuve yendo todos los veranos a una casa en Inglaterra. No veas lo bien que lo he pasado allí, y lo bien que me trataban los dueños.

Hace doce o trece años que no sé nada de ellos; creo que debería escribirles, a ver qué tal les va.

Lumen Dei dijo...

Coñe, hasta me has hecho cogerle cariño a Steffi.

Yo habité con una familia francesa dos meses, en el año dosmil, en Angers, la Francia profunda, y aún vamos de cuando en vez Koke y yo a rendirles visita, fueron muy amables y me trataron como a uno más de la casa.

Patrick, el padre, hasta se echaba algún que otro pedo y todo en muestra de aceptación a sus usos consuetudinarios.

Tomábamos vino rosado de la región en todas las comidas, y vino tinto con los quesos, que en Francia siempre preceden a los postres, siendo una familia humilde. Y licorcitos tras los postres, claro, menudas toñas nos agarrábamos, como era cocinero -él- elaboraba toda suerte de espirituosos.

El cabrón tenía 47 tacos pero corría maratones, y quería llevarme con él a entrenar, siempre me inventaba alguna exclusa, o dique, o algo.

almuric dijo...

Era muy tierno verla preguntar: "¿qué quiege desig cutge? ¿y gaggulo?". O preguntar por los usos verbales: ¿cuándo se usa el pretérito imperfecto y cuándo el perfecto?. Y mis hijas: "Pues ni puta idea. Tú relájate, que ya lo irás viendo". Y lo del sol de España, una leyenda urbana. Se ha tirado las dos semanas lloviendo EN MURCIA. Incroyable.

Hari Seldon dijo...

Si es un riesgo, sí. Yo acogí al primer (la primer en este caso) guiri del SIGHT y, aunque no dió mucha murga, la cosa fue solo regular. Claro, que tratándose de mensistas, las posibilidades de dar con gente rara se multiplican X-D