jueves, junio 07, 2007

Ella lo sabe.

Ya os conté que mi hermano menor es homosexual, aunque oficialmente nadie lo sabe en la familia o al menos no es un tema del que nadie hable. Tiene 36 años, vive solo con nuestra tía, que es una señora mayor a la que cuida, y nunca ha tenido una novia a la que conozcamos. Sí tiene en cambio gran cantidad de amigos masculinos, y yo sé que uno de ellos es J.A., su pareja desde hace más de 10 años.

Siempre he pensado que mis padres nunca llegarían a saberlo, porque no creo que mi hermano tenga intención de salir de ningún armario a costa de darles ese disgusto. Son dos personas muy tradicionalistas, muy arcaicas y mi padre concretamente creería que es lo peor que le puede pasar a un padre. Así que desde luego no se nombra el tema, que crean lo que quieran creer y que sean felices con ello, no van a cambiar ahora a los 70 años.

Mi madre vino a casa la otra tarde a ver a los nietos. Estuvimos charlando un rato (lo habitual, ella habló durante dos horas y yo hice como que escuchaba asintiendo de vez en cuando). Entre las trivialidades que contaba, salió el tema de que mi hermano tiene que hacer unas reformas en su casa y que posiblemente ella (mi madre), se lleve a la anciana esos días a su casa y que mi hermano se irá a vivir de momento a casa de J.A.
Enseguida cambió de tema como si no hubiera dicho nada importante, pero yo ya me había quedado de piedra. Me estaba reconociendo por primera vez que era consciente de que había una relación entre J.A. y mi hermano.

Entonces empecé a pensar mientras ella seguía hablando y a partir de ahí ya no escuché nada más.

Cuando mi hijo Samuel nació pasaron los meses y ella me preguntó si no pensaba bautizarlo. Le dije que no, y aquello la apenó mucho. Para ella y mi padre era importante que el niño estuviera bautizado, y aunque no me dijeron nada yo sabía que lo llevaban mal, pero no era su hijo y no les correspondía a ellos decidir.
Conforme pasaba el tiempo y de vez en cuando preguntaban si no iba a cambiar de opinión al respecto, yo empecé a sentirme mal. Trataba de ponerme en su lugar y me daba cuenta de que para ellos su nieto podía ir a algún lugar horrible si moría sin ser bautizado, y eso les causaba mucho sufrimiento, y empecé a plantearme hasta qué punto tenía derecho a hacerles ese daño. Era mi hijo, sí, pero tambien su nieto al que adoraban pero sobre el que no tenían ningún poder de decisión.
Al final pasaron cuatro o cinco años, y decidí que para mí no tenía la menor importancia que le mojaran un poco la cabeza, al niño no le importaba y en todo caso le harían una fiesta y regalos, pero para mis padres era importante, así que les dije que iba a bautizarlo y que esperaba que eso les hiciera felices. Y entonces mi madre me dijo que el niño ya era muy mayorcito, que ya no hacía falta.
- Mujer, a los niños se les bautiza de bebés, es lo que hace todo el mundo, ¿qué sentido tiene bautizarlo tan mayor? Quedaría muy extravagante...

A mi madre nunca le importó una mierda la idea cristiana del bautismo, ni el infierno para el niño. Pero le quitaba el sueño el que la gente pensara que su nieto no había pasado por el proceso standard, que fuera por libre, que llamara la atención con sus actos, que no hiciera lo que la mayoría. Conociendo a mi madre, no entiendo porqué me sorprendí ni por un segundo.

Con mi hermano sencillamente ha ocurrido lo mismo. Ella ha sabido siempre lo que él es, o lo ha sospechado. Pero mi hermano, a pesar de ser homosexual ha hecho lo correcto, NO SER UNA LOCA, no llamar la atención, ser discreto, parecer "normal". Y eso es lo importante al fin y al cabo.

5 comentarios:

antonio dijo...

Bueno, es lo normal en la generación de nuestros padres. Supongo que vivieron en una época en la que no convenía llamar la atención, ni para bien ni para mal ('no te señales', sigue diciendo mi madre).
Y esas declaraciones que hacen: 'si me pasa eso, me muero', no dejan de ser faroles, pequeñas amenazas ante unos hijos que ya se hacen mayores y no tienen por qué obedecerlos.

Fantine dijo...

Yo me alegro de que mis padres me hayan dejado mas o menos decidir a ese respecto. Mi hermano y yo estamos bautizados, auque claro, en los 70 ponte tu a decir que no te sale del orto bautizar a un crío, a ver que te dicen. La comunión la hicimos porque mi hermano y yo quisimos, básicamente por no sentirnos diferentes a los demás, pero porque quisimos. Y ese fué nuestro último trato con la iglesia. Ninguno de los dos estamos confirmados, y mi hermano se casa por lo civil dentro de un año.
Es una pena que sigamos aceptando el tener determinados comportamientos única y exclusivamente por el "qué dirán", aunque por suerte cada vez se hace menos. De todos modos, tus padres ya tienen una edad en la que es muy difícil cambiar. Ya estamos los de generaciones posteriores para hacer algo al respecto. Es esa gente, la de nuestra edad, la que me asusta cuando sigue manteniendo actitudes únicamente poque "siempre se ha hecho así".

Lumen Dei dijo...

La decisión de bautizarse la debería tomar el interesado, y siendo mayor de edad.

Pero de todas formas, el verdadero ateo no ha de tener complejos ni manías para casarse por la iglesia, bautizar o comulgar a sus hijos, y demás usos sociales tradicionales, porque sólo son comedias sin más trascendencia, como ir al cine, al teatro, o a un parque de atracciones.

Y además son ceremoniales bonitos, y te hacen regalos.

Mira Lauren Psotigo, que se casó por el rito de la Polinesia

almuric dijo...

Si solo fuera por ejemplos tan triviales como estos de los que he hablado...
Mi madre es una persona tóxica (qué término tan cojonudo, cortesía de Rapunzell). Es necesario para la salud mental alejarse de ella lo más posible, y aún así será difícil que no te corroa. Tal vez un día consiga no darle permiso para que me haga más daño ni me quite más noches de sueño, y que finalmente no me importe nada en absoluto.

Rapunzell dijo...

Mal que me pese, me temo que el término no es mío, aunque no sé de dónde lo he sacado. Desde luego, sí tengo la sensación de haber estado trabajando sobre el concepto y después haber buscado un nombre para él , :)

A mí me parece que, cuando le enzeñas a tu hijo las fotos del bautizo y el niño es consciente de que en casa "se pasa mucho de tema" ya le estamos enseñando a vivir aparentando las supuestas convicciones de otros, que luego uno se puede pasar por el arco del triunfo. No me gusta.

Pero claro, a los primeros a los que debiera importarles es a quienes en teoría sí se creen el cotarro.