viernes, septiembre 30, 2005

Sin vuelta de hoja

Buena parte de los errores que uno comete en la vida son subsanables, afortunadamente. Algunas decisiones equivocadas se pueden revocar, siempre existe la posibilidad de reconciliarte con aquellas personas con las que te has enemistado, cambiar de trabajo o de vivienda si no estás contento (es jodido, ya lo sé, pero es posible). Incluso hay responsabilidades de las que más o menos te puedes escaquear, pero de momento se me ocurren dos cosas con las que vas a cargar toda tu vida y de las que no hay posibilidad de escape:
1- Tus hijos, lo cual no es ninguna sorpresa para nadie, sea cual sea la edad que tengan siempre serán una fuente de preocupación para tí. Lo que a ellos les ocurra te duele, y así será mientras vivas. De todas formas, no conozco a nadie que hubiera preferido no tener los hijos que tiene, son lo que más quieres en el mundo y no te imaginas la vida si no existieran, luego son una "carga" que se lleva gustosamente y a la que no renunciarías por nada.
2- Y ésto ya es más jodido: el padre /la madre de tus hijos.

La decisión equivocada de haberte unido a quien no debías, no es revocable en el caso de que haya hijos en común. Nunca será tan sencillo como decir "fue bonito mientras duró, sayonara baby". Con el padre de tus hijos (voy a masculinizar el caso porque para eso cuento yo la historia), estarás unida en la pobreza y en la miseria, en la enfermedad y en la agonía todos los días de tu vida hasta que la muerte os separe, y cuando realmente te haces consciente de ello, descubres que es una gran putada. No hay vuelta de hoja ni marcha atrás.

Tus hijos (lo que más quieres en el mundo), pasarán con él ciertas temporadas y en cierta medida dependerán económicamente de él. Y esto es una fuente de problemas, preocupaciones y disgustos, sobre todo en el caso de que ellos no quieran hacerlo, y tú los veas pasarlo mal y no puedas hacer nada por evitarlo, porque la ley así lo dice. Es su padre, y a tí te revienta que tenga derechos sobre ellos, porque eso te obliga a tí a no olvidarte nunca de su existencia. Tienes que hablar con él regularmente, tienes que consultarle decisiones, tienes que seguir y seguir discutiendo incluso cuando la relación ya se acabó y tú terminaste hasta los mismos huevos de discutir. Pero por causa de tus hijos esa persona seguirá formando parte de tu vida te guste o no.
Lo que puede suponer esto para los niños ya es otra cuestión, se pueden adaptar bien o se pueden volver locos intentando llevar dos vidas paralelas: la vida con mamá y la vida con papá, que suelen ser bien distintas. Pero para tí, que nunca te verás libre de una persona a la que ya no quieres tener cerca, es más bien duro de llevar. Y eso, desde luego, en el caso de que las cosas se lleven más o menos civilizadamente (en la medida en que ello es posible), y que la intención no sea hacer daño al otro a través de sus hijos. Porque si la intención es esa, si una de las partes resulta más retorcida y rencorosa de la cuenta y no tenga escrúpulos en joder a sus hijos con tal de joder a su ex, tu vida se puede convertir literalmente en un infierno. Y yo estoy harta de ver llorar y sufrir a mis hijas, joder. Ellas no quieren dejar de ver a su padre, porque lo quieren, solo quieren que sea un buen padre...
Nada, un desahogo, que tengo el día chungo. Si quereis moraleja, elegid bien las gónadas que harán a tus hijos, porque te van a acompañar el resto de tu vida. Un besazo, mkxis.

8 comentarios:

Fantine dijo...

Buf. Me gustaría decirte que lo mandases a tomar por culo, la verdad, pero lo jodido es que no puedes.

No creo que sea necesario recordarte todas las cosas fantásticas que tienes en tu vida, pero el tener que arrastrar un lastre de ese calibre debe pasar factura, la verdad.

Un beso guapísima, y mucho ánimo. Que cosas peores has superado :D

infopoeta dijo...

Bueno, tampoco tiene por qué ser toda la vida... cuando sean mayores de edad los niños pueden decidir, no? :)

almuric dijo...

No, infopoeta, lamentablemente sólo pueden elegir con quién quieren vivir. No pueden elegir que su padre, alguien a quien quieren tanto, sea bueno con ellos, ni pueden elegir que no les haga daño, ni pueden borrarlo de su existencia. Es su padre, y para eso no hay divorcio. Y yo tampoco puedo elegir mantenerlos sola. Hay que joderse y ya está. Besos :**

Hari Seldon dijo...

Yo hace tiempo que me rendí. Quizás yo sea un ejemplo del caso opuesto, pero no veo a mi hijo de 15 años desde los 9.

Creo que fue mejor para él y para mí.

´°*¤·Nur·¤*°` dijo...

Pues sí, debe ser durísimo. Y lo jodido es que estoy segura que cuando tomasteis la decisión lo hicisteis convencidos... Porque yo lo he hecho convencida.

Supongo que debes arriesgarte a que te salga rana, pero es duro pensar que las consecuencias las pagan otros.

En fin, son de esas cosas ante las que sólo se puede ofrecer un abrazo...

Capitan Napalm dijo...

Buf...

Eso es imposible, reina.

Hay que vivir con una cuota de riesgo en tu vida. Porque nadie conoce a nadie.

Kurdo dijo...

Hacía mucho que no te leía...
Entiendo perfectamente lo que cuentas y es cierto que debe ser muy duro. Yo me volvería loco si me viera obligado a seguir manteniendo cualquier tipo de relación con personas que me han hecho sufrir o que no quiero tener cerca.
Pero creo sinceramente que tú eres más fuerte que yo, y esto no te va a llevar a la locura. Después de leer tus posts estoy convencido de que eres una madre estupenda...
Mucho ánimo y un abrazo muy fuerte.

Roberto Iza Valdes dijo...
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